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martes, 26 de agosto de 2025

La magia del perdón

 

Una buena experiencia de Perdón es la acción de mayor libertad que se puede dar en nuestra vida. Cuando perdonamos rompemos con algo que nos ancla y que no nos deja fluir. El dolor que produce la herida que nos han hecho y las ganas de venganza que se hacen presente en nuestro corazón cuando nos ofenden, nos empobrecen, nos ciegan y sobre todo, nos quitan las posibilidades de seguir creciendo. No creo que nadie que no perdone pueda decir que es completamente sano. La amargura, la tristeza exagerada y la mirada fatalista de la vida son expresiones de un corazón que no ha bebido del agua sanadora del perdón. Sé que no es fácil perdonar. Sé que es más fácil hablar de esto que vivirlo. Pero también sé que es la única manera de vivir en libertad y en disposición de todo lo bueno que trae la vida que vamos fabricando, desde nuestra libertad. Estoy convencido que la experiencia espiritual es una fuente inagotable de Perdón. 

Quien vive una buena relación con Dios está mejor capacitado para perdonar, ya que quien se expone ante la inmensidad del amor de Dios y de su misericordia no puede menos que sentirse motivado a imitarlo y a hacerlo presente en su vida. El que siempre nos perdona nos invita a perdonar a los que nos han dañado. ¿Cómo perdonar? ¿Qué pasos o método hay para perdonar? No creo que estas preguntas tengan una respuesta puntual y precisa –ya que no creo que existan fórmulas para hacerlo- pero considero que si podemos plantear algunas reflexiones que nos provoquen la decisión de perdonar y de liberarnos de esa cadena que no nos deja crecer:

1. Toma conciencia de que todos necesitamos ser perdonados. Saber que no existe nadie perfecto entre nosotros que nunca ha fallado, nos lleva a ser más proclives al perdón. Así como en más de una ocasión tú has fallado otros lo pueden hacer, y así cómo tu has pedido y has necesitado que te perdonen otros hoy lo están pidiendo y necesitando.

2. Relativiza la situación. No puedes magnificar cada situación y dejar que el dolor te obnubile y te haga creer que ese acontecimiento lo es todo. Muchas veces son más las percepciones que tenemos de la situación que lo que objetivamente pasó. Ubicar cada situación en su tiempo, en su lugar y en nuestro proyecto de vida nos ayudará a abrirnos a vivir una experiencia de perdón.

3. Trata de comprender al que te dañó u ofendió. Estoy seguro que cada persona actúa lo más lógico y racional posible según la información y las posibilidades que tiene en ese momento. Me cuesta creer que la gente es mala por ser mala y punto. Estoy seguro, que lo más probable es que si nosotros tuviéramos esas características de vida actuaríamos igual a ellos. Hoy te quiero invitar a hacer realidad el perdón en tu vida. No puedes seguir odiando y queriendo vengarte de los que te han dañado. Hoy te invito a orar por ellos y suplicarle al Dios de la vida que te dé su amor y su perdón para que tú lo puedas dar a estos hermanos.

Criticar es más fácil

 

Es más fácil la crítica que la autocrítica y más sencillo detectar defectos ajenos. Digo esto porque siempre nos damos cuenta del error del otro o de lo que éste tiene que cambiar. Es mucho más fácil tomar conciencia de lo ajeno, que de los propios errores y de las propias equivocaciones. Es más, queremos ayudar a esa persona equivocada cambie. Todos tenemos la pretensión de cambiar a alguien. Es una buena intención.

Aunque se nos olvida que nadie cambia a nadie. Que el cambio es, siempre, fruto de la toma de conciencia personal de que algo no estoy haciendo bien; o nace cuando percibo en mí eso que soy –o que muestro- no es lo correcto y decido cambiar. El cambio es un hecho personal, que se da en el espacio inviolable de la conciencia, en ese espacio al que solo tengo entrada directa yo -y nadie más-.

Para ayudar a que otros vivan mejor, tengamos conductas positivas, generen mejores relaciones y crezcan; lo que podemos hacer es tratar de provocar espacios, situaciones, acciones, que les permitan reflexionar y hacerse cargo de sí mismos para intentar un cambio. Pero más no podemos, ni obligarlos, ni buscar varitas mágicas o pócimas secretas que hagan el trabajo que ellos no quieren hacer, ni llevarlos donde algún gurú que en media conversación transforma bandidos en gente.

Esto siempre me pasa, que a mi consultorio traen a más de uno obligado, porque creen que yo puedo “cambiar” personas, como si tuviera bodegas de seres humanos para hacer trueques o poderes divinos para decir dos cosas y transformar al otro… y eso no lo hace ni Dios si el hombre no abre el corazón y toma la decisión de cambiar.

De acuerdo a lo anterior, quiero invitarte a reflexionar sobre algunos puntos concretos en este sentido:

1. Todos somos diferentes y debemos aceptarlo así. Ni nuestros hermanos, con los que compartimos el mismo ADN y con quienes vivimos en los mismos espacios sociales, somos iguales. Eso hay que aceptarlo y nuestras relaciones tienen que partir de allí, de la insoslayable diferencia que existe entre un ser humano y otro. Por más parecido que haya, también hay mucho que nos hace distintos, aunque no desiguales.

2. Todos tenemos "peros", nadie es como el otro quiere que sea. Todo el mundo tiene sus propias características que pueden ser molestas y dañinas para el otro; incluso detrás de lo que era una virtud. No se puede pedir que alguien sea organizado, sin que quiera incluirte en sus cosas por organizar; ni se puede querer que alguien sea tranquilo, sin que llegue un momento en el que quisieras que actuara más rápido. Hasta el momento pudiéramos llegar a cantar: “lo que antes te gustaba, es lo que ahora te molesta”.

3. Todos somos dueños de nosotros mismos y de lo que hacemos. Hay una responsabilidad que es individual y que nos exige un compromiso personal. Por mucho que los otros traten de meterse en estos espacios no lo logran. Y así como peleamos con uñas y dientes por ese espacio personal, por nuestra propia libertad; también debemos reconocer y validar la lucha de los otros por lo mismo. Pretender gobernar los gustos, las necesidades y las decisiones de los otros, además de molesto, es completamente inútil, lo más que lograremos es que se pongan máscaras frente a nosotros.

4. Todos podemos propiciar, a través del buen ejemplo, de la coherencia de vida y de las palabras asertivas, espacios de reflexión y de acción para que los otros cambien. Servimos de espejo a las acciones de los demás, posibilitamos reflexiones con palabras precisas, propiciamos encuentros para que evalúen; pero más no podemos. Tengamos en cuenta que nada de esto se logra por imposición, por fuerza o por coacción.

5. Es necesario tomar la decisión de gozarnos a los otros o de tomar distancia de ellos -sin violencias- para poder vivir en paz. Eso sin la pretensión de jugar a ser dioses que cambian a los otros con palabras mágicas. Hay gente que me conviene y otra que no. Si tengo claro que no puedo vivir con ellos, si siento que me dañan, si estoy seguro de que no me aportan nada bueno; entonces debo buscar otros espacios, encontrar otros círculos sociales que me ayuden.

6. Sólo el amor verdadero, que aceptación plena, genera procesos de transformación en el otro. Es claro, el único camino para ayudar a transformar a los demás es amarlos; sin eso, estamos perdiendo el tiempo. Sólo influimos en quienes nos aman o nos admiran, sólo soportamos los errores de aquellos que valoramos por encima de su equivocación, sólo puedo tener relaciones sanas con aquel que es importante para mí, aunque tenga conductas por mejorar.

No dejes nada para después

 

La vida es una tarea que nos trajimos para hacer en casa.

Cuando uno mira... ya son las seis de la tarde; cuando uno mira... ya es viernes; cuando uno mira... ya se termino el mes, cuando uno mira... ya se terminó el año; cuando uno mira... ¡ya se pasaron 50 o 60 años!

Cuando uno mira... ya no sabemos más por donde andan nuestros amigos.

Cuando uno mira... perdimos al amor de nuestra vida y ahora, es tarde ya para volver atrás.

Si me fuera dado un día más, una oportunidad, ya no miraría más el reloj.

Seguiría siempre de frente e iría jugando por el camino, viendo pasar lo inútil de las horas.

Sostendría a todos mis amigos y compañeros que ya no sé por dónde andan, ni cómo están, y les diría: “Ustedes son extremadamente importantes para mí.”

Abrazaría fuertemente al amor mío, y le diría: “Te Amo...!”

Hoy, por aquello de que ya algunos se nos adelantaron, te digo: No dejes de hacer algo que te gusta por falta de tiempo. No dejes de tener alguien a tu lado, porque tus hijos pronto no serán tuyos, y tendrás que hacer algo con ése tiempo que resta, en donde lo único que vamos a extrañar será el espacio que sólo se puede disfrutar con los amigos de siempre. Ese tiempo que, lamentablemente, no vuelve jamás..."A tu Lado Nada Duele

Es preciso eliminar "El DESPUES"....

Por qué dejamos todo para *Después*...??

*Después*

te llamo.

*Después*

lo hago.

*Después*

lo digo.

*Después*

yo cambio.

Dejamos todo para *Después*,

como si el *Después*

fuese lo mejor.

Por qué no entendemos que...

*Después*

el café se enfría,

*Después*

la prioridad cambia,

*Después*

el encanto se pierde,

*Después*

temprano se convierte en tarde,

*Después*

la añoranza pasa,

*Después*

las cosas cambian,

*Después*

los hijos crecen,

*Después*

la gente envejece,

*Después*

el día es noche,

*Después*

la vida se acaba.

No dejes nada para *Después*,

porque en la espera del *Después*,

tú puedes perder los mejores momentos,

las mejores experiencias,

los mejores amigos,

los mayores amores,

y todas las bendiciones que Dios tiene para ti.

Acuérdate que el *Después* puede ser tarde.

*El día es hoy.*

*YA NO ESTAMOS EN EDAD DE POSPONER NADA.*

La pareja ideal

 

No hay un modelo de pareja ideal, ni siquiera creo que eso de ser pareja tenga un manual en el que se describa cómo ser buena, porque la relación depende en gran medida de las personas que están involucradas en ella, y no es un secreto para nadie, que cada ser humano es una cosa única y distinta, y por eso, cada relación tiene su ser único y distinto. De ahí, a que unas relaciones de parejas se tornen en relaciones tóxicas, al haber dos tipos de personas que no son solo contrarias en muchos sentidos, sino que carecen de cosas que obligan al otro a dar. Pero también, es posible que haya relaciones en las que a pesar de las diferencias, se puede construir un buen proyecto.

Sí, la pareja es un proyecto al que hay que invertirle tiempo, ganas, esfuerzos y detalles, que con el paso del tiempo, se ven reflejados en un creciente amor. No se trata de andar buscando una pareja de manera exagerada y afanada, sino que se trata de construir con quien llega y se queda para vivir una experiencia de vida en el que hay de todo: altibajos, sonrisas, a veces lágrimas, sueños y frustraciones que toca compartir y usarlas como excusas para acrecentar los lazos.

Las parejas felices son aquellas que entienden que no están hechas los unos para los otros, pero aun así, son capaces de complementarse en las cuestiones fundamentales de la vida.

Quiero compartir cuatro claves que creo pueden servir para construirse como pareja:

1. Hacer que la pareja sea la tuya:

Las parejas ideales que se promocionan por las redes sociales, muchas veces están alejadas de la realidad, y crean en quienes las ven, un modelo falso, casi imposible de igualar. No hay que sentar las bases de la relación de pareja en los modelos ficticios. No es cierto que todo es siempre tranquilo, que todo es domingos por la tarde, pizza y películas. Cada uno tiene que hacer de su relación una ideal, una relación goals, y se logra entendiendo que la vida real es más que sábados por la noche.

2. Destruir las relaciones toxicas:

No le aportan en nada a la relación los comportamientos tóxicos, al contrario, con el paso del tiempo terminan siendo dinamita que destruye la confianza, el interés y que mata el amor. Cuando no se está seguro de la pareja, cuando los celos pueden más, cuando la intranquilidad está siempre latente, puede ser mejor alejarse, pero si hay posibilidad de cambio, entonces se necesita interés y honestidad de las dos partes. Creo que una relación toxica es sinónimo de infelicidad, y si uno no va a ser feliz entonces ¿por qué hay que quedarse?

3. No se busca pareja, se construye pareja:

Una relación de pareja no es como un producto del supermercado, que vamos a la sección indicada y la encontramos. No es un pan, o unas verduras. Se trata de algo mucho más importante, que más que una búsqueda, requiere un esfuerzo por construir. Es una dinámica muy espontanea. Conocemos personas con las que tenemos afinidades y una cierta atracción, y es eso lo que nos permite dar el paso para intentar construir algo. El ejercicio no es salir a la calle desesperados a buscar a la primera persona que se aparezca para proponerle matrimonio.

4. El tiempo es un factor determinante:

Yo creo en lo que le dice el zorro al Principito en el capítulo 21: “es el tiempo que pasas con tu rosa, lo que la hace importante”. Creo que un tiempo de calidad compartido, es la clave para la construcción de parejas felices. No estoy hablando de que tengan que pasar todo el día juntos, pero sí de que aprovechen los momentos más pequeños para compartir la existencia y para acrecentar el amor. A veces, cinco minutos son suficientes para demostrar el interés.

Si Dios está conmigo porque me va mal?

 

 Saber presente a Dios en nuestra historia cuando las dificultades arrecian y la vida está complicada hasta el punto de parecer que no tiene sentido es muy difícil. ¿Cómo creer que Él nos protege y nos cuida pero nos está yendo mal y estamos siendo derrotados?, ¿cómo creer que me ama si estoy postrado enfermo en una cama?, ¿cómo creer que es bueno si los buenos sufren y los malos ganan? Así se lo dice Gedeón cuando el ángel del Señor le dice Dios está contigo: ¡El Señor está contigo, guerrero valiente! —Pero, señor —replicó Gedeón—, si el Señor está con nosotros, ¿cómo es que nos sucede todo esto? ¿Dónde están todas las maravillas que nos contaban nuestros padres, cuando decían: “¡El Señor nos sacó de Egipto!”? ¡La verdad es que el Señor nos ha desamparado y nos ha entregado en manos de Madián!

Tiene razón Gedeón ¿Cómo así que Dios está con nosotros y nos está yendo así de mal? ¿Cómo es que nos ama? Parece lógica la conclusión de este juez de Israel: Dios nos ha desamparado. En los actuales momentos, alguno dirá: definitivamente Dios no existe. Esta es una de las tentaciones más fuertes que tiene el hombre: creer que la prosperidad, la fama, el poder, la estupenda salud, son garantías de la presencia de Dios o que su ausencia es signo de su abandono. Como si a Dios se le midiera en esas experiencias materiales. Dios tiene que ser mucho más que eso. Dios está presente en todos los momentos de la vida y lo está para que seamos felices. La única manera de creer en Dios es ser capaz de trascender a las situaciones inmediatas que se viven. Si nos quedamos en ellas, te aseguro que creer no va a ser posible. Es necesario que ubiquemos la situación en un proyecto mayor, que es nuestra historia de salvación, y que entendamos que debe tener un sentido y una razón en ese proyecto.

No podemos mirar sólo las situaciones difíciles, sino que debemos pensar en perspectiva. Si no le encontramos el sentido a esa situación que estamos viviendo, seguro nos va a hacer sufrir más de lo debido y muy probablemente viviremos una crisis de fe innecesaria. ¿En qué me hace crecer esta situación? ¿Qué valores se están fortaleciendo en esta batalla? Creo que esas preguntas te ayudan a comprender el sentido de esas situaciones. No creo que se trate de sufrir por sufrir. Eso implicaría un Dios cruel que no es aquel que se nos ha revelado en la Palabra. “Sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de los que le aman…”.

Tenemos que estar seguros de que si estamos metidos en una situación tan difícil es porque algo hay que aprender. No creo que sea enteramente casual. También es posible que algo hayamos hecho para estar en esa situación, muchos de esos problemas nos los buscamos. O puede que se trate de nuestra condición humana –somos de barro y no de acero- y por eso nos enfermamos y tenemos que lidiar con la posibilidad de la muerte física. Para ello necesitamos aprender a confiar en que Dios nunca nos abandona y a tener una buena experiencia de oración.

Estoy seguro de que no hay mejor actitud en estas situaciones difíciles que luchar con todo y confiar en el Señor que todo lo puede. Me gusta meditar lo que el ángel del Señor le responde a Gedéon ante su duda, no entra en una discusión filosófico-teológica sobre Dios y de sus manifestaciones sino que le dice: El Señor lo encaró y le dijo: —Ve con la fuerza que tienes, y salvarás a Israel del poder de Madián. Yo soy quien te envía.

Sí claro, ten la certeza que Él te ha enviado y sal a luchar. No te quejes más. No te regodees en el dolor. No busques ser víctima. Tienes la fuerza de Dios en tu corazón, sal a luchar, a vencer y a dar lo mejor de ti. Estoy seguro de que lo lograrás, como lo logro Gedeón quien derrotó a los Madianitas.

Controla tus emociones

 

En la vida, no todo tiene la misma importancia. No es lo mismo una pelea de barrio, que una guerra mundial; no es lo mismo ganarse una rifa de un televisor, que una lotería de miles de millones de pesos. Así entonces, en la vida hay gente que es importante para nosotros y otra que no. No es que esté despreciando a nadie, aclaro, sino que quiero que entendamos que no todos tenemos la misma influencia en los otros, como así los otros no pueden tener la misma influencia en nosotros. Digo esto, porque veo que más de uno deja que su paz se pierda por cualquier cosa.

Tengo un amigo que especialista en pelear y perder la paz cuando conduce; se la pasa insultándose y gritándose con cualquiera en la calle. Después termina amargado, protestando todo, tratando de cambiar el mundo a las patadas. Yo, en cambio, estoy convencido de que no debemos engancharnos en todas las disputas que la gente nos proponga. Tenemos que saber escoger el momento y las respuestas. Para ello hay que tener mucha capacidad de análisis y de conocimiento personal.

Tenemos que tener control de nuestras emociones y sobre todo ubicar a cada persona en su lugar.

A veces nos dejamos ofender por personas que realmente no tienen nada que ver con nosotros y que debiéramos mirar con cierta indiferencia. Insisto, no se trata de despreciar a nadie pero si tener presente que hay niveles de relación y que no todos están en el mismo lugar. Ahora, es importante tener claro que la mejor manera de responder a chismes o a comentarios es vivir honesta y rectamente. La vida es la mejor respuesta a muchos comentarios que cualquiera pueda hacer. Nosotros nos encargamos de hacer creíbles o inverosímiles las cosas que puedan llegar a decir acerca de quiénes somos y qué hacemos.

Otra realidad es que no podemos vencer el mal con mal, cuando consideremos que alguien está usando métodos “bajos” tenemos que tener claridad que no los debemos usar nosotros, hay que cuidarnos de terminar siendo iguales a quienes criticamos por criticarnos. Sé que puedes estar pasando por una dificultad en tu vida. Puede que ahora lleguen los días difíciles, que no pasen las tormentas, que pareciera que la vida se confabula en tu contra. Sé que puedes estar amargado porque no salen las cosas como quisieras. Sé que puedes estar dolido porque alguien hizo algo que no esperabas, te sentiste herido, defraudado. Es posible que pases por una situación de enfermedad que está perturbando tu vida; sientes que te asfixias, que ya no puedes más, que es demasiado doloroso. O tal vez pasas por esas situaciones de ruptura, porque alguien que amabas ya no está, ya no forma parte de tu vida y debes adaptarte a una nueva normalidad que no deseas, que no quisieras vivir. Pues bien, en medio de esas situaciones humanas de las que está llena la vida, debes levantarte. Y reconocer que estas situaciones límite, que te estrellan contra la debilidad de tu vida y que generan dolor; también te muestran que hay algo más importante –de lo que no puedes olvidarte y pasar de largo- y es que tienes vida.

Mientras vivas tendrás problemas, nadarás contra corriente, tendrás que asumir dolorosas circunstancias. Pero lo fundamental es la vida; y en esta vida la esperanza de que mañana tendrás una oportunidad diferente para construir esa realidad vital en la que quisieras estar. Pero mientras tanto, pon todo en orden y llénate de fuerza, de aguante y de una robusta esperanza.

Dios le bendiga, le deseo que tenga un día muy feliz.

Tinitus

Tinitus

 

El tinnitus, o acúfeno, es la percepción de un sonido (como zumbido, pitido, siseo o rugido) en los oídos o la cabeza sin una fuente de sonido externa. Afecta a un porcentaje considerable de la población y, aunque rara vez es grave, puede ser molesto e interferir con el sueño y la concentración. Las causas incluyen pérdida auditiva, exposición a ruidos fuertes, infecciones, problemas circulatorios y, en algunos casos, medicamentos. No tiene una cura definitiva, pero existen tratamientos para aliviar los síntomas, como terapias de sonido, terapia conductual y cambios en el estilo de vida, y se debe consultar a un médico para identificar y tratar posibles causas subyacentes. 

¿Qué es el tinnitus?

Es la sensación de oír un sonido que no existe en el exterior.

A menudo se describe como un zumbido, pero puede sonar también como un siseo, un chasquido, un murmullo o un rugido.

Puede escucharse en uno o ambos oídos y su intensidad puede variar.

Causas comunes

Pérdida de audición: Una de las causas más frecuentes, especialmente con la edad.

Exposición a ruidos fuertes: La exposición prolongada o a ruidos muy intensos puede dañar el oído.

Infecciones o cerumen: Infecciones de oído, de los senos paranasales, o la acumulación de cera pueden causar tinnitus.

Problemas circulatorios: Afecciones de los vasos sanguíneos pueden estar asociadas con el tinnitus, especialmente cuando el sonido es como un latido.

Medicamentos: Algunos medicamentos pueden tener el tinnitus como efecto secundario.

Lesiones: Traumatismos en la cabeza o el cuello pueden ser una causa.

Cuándo consultar a un médico

Si experimenta tinnitus, es importante consultar a un médico.

Un médico puede verificar si hay una obstrucción en el canal auditivo o una afección subyacente.

Podrían remitirlo a un otorrinolaringólogo o un audiólogo para una evaluación más completa.

Opciones de tratamiento

Terapias de sonido:

Usan sonidos externos para enmascarar o reducir la percepción del tinnitus.

Terapia conductual:

Ayuda a cambiar la forma en que el cerebro percibe el tinnitus, reduciendo la molestia y la ansiedad asociada.

Cambios en el estilo de vida:

Evitar la cafeína, el alcohol y la nicotina puede reducir los síntomas.

Tratamiento de la causa subyacente:

Si se identifica una causa (como una infección o un problema de circulación), tratarla puede aliviar el tinnitus.

Tratamiento homeopático recomendado:

Komplex System Suis 12,  Echinal, Bell, Pulsamep M.P., Kalbic M.P., Sprallium, Trarnic

Más información de estos medicamentos en los whatssApps +573022408388 ó +573022408388 Colombia 

 

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