Seguir este Blog

lunes, 13 de julio de 2026

La teoría de la silla

Hubo un momento en mi vida en el que alguien me habló de la teoría de la silla… y desde entonces, algo cambió. No volví a mirar mis relaciones —ni mi lugar en ellas— de la misma manera.
La idea es simple, pero poderosa: 
Todas las personas tienen una mesa en su vida.
Quienes te valoran de verdad, te sacan una silla en cuanto llegas.
Te hacen espacio.
Te miran.
Se acomodan sin que tengas que pedir nada.
Tu presencia es natural, bienvenida, evidente.
Pero también existen los otros: 
Los que te dejan de pie.
Los que hacen como si estorbaras.
Los que te ponen a prueba para ver si “mereces” sentarte.
¿La verdad incómoda?
Si tienes que pedir tu silla una y otra vez…
no es falta tuya: es la mesa equivocada.
Cuando tienes que insistir, esperar o encogerte para caber…
 no es falta tuya.
Estás en la mesa equivocada.
No luches por espacios donde te tratan como un añadido.
No insistas donde tu presencia incomoda.
 Ve donde tu presencia suma.
Tu silla existe.
Solo te falta sentarte en la mesa correcta.

Eclesíastico 38 V.1 al 15

Eclesiástico 38 

Respeta al médico por sus servicios, pues también a él lo instituyó Dios.

2 El médico recibe de Dios su ciencia, y del rey recibe su sustento.

3 Gracias a sus conocimientos, el médico goza de prestigio y puede presentarse ante los nobles.

4 Dios hace que la tierra produzca sustancias medicinales, y el hombre inteligente no debe despreciarlas.

5 Dios endulzó el agua con un tronco para mostrar a todos su poder.

 6 Él dio la inteligencia a los hombres, para que lo alaben por sus obras poderosas.

7 Con esas sustancias, el médico calma los dolores y el boticario prepara sus remedios.

8 Así no desaparecen los seres creados por Dios, ni falta a los hombres la salud.

9 Hijo mío, cuando estés enfermo no seas impaciente; pídele a Dios, y él te dará la salud.

10 Huye del mal y de la injusticia, y purifica tu corazón de todo pecado.

11 Ofrece a Dios sacrificios agradables y ofrendas generosas de acuerdo con tus recursos.

 12 Pero llama también al médico; no lo rechaces, pues también a él lo necesitas.

13 Hay momentos en que el éxito depende de él,

14 y él también se encomienda a Dios, para poder acertar en el diagnóstico y aplicar los remedios eficaces.

15 Así que un hombre peca contra su Creador, cuando se niega a que el médico lo trate.

viernes, 19 de junio de 2026

El bocio tiroideo


El bocio tiroideo (coto) es el aumento anormal del tamaño de la glándula tiroides, una estructura ubicada en la parte anterior del cuello que regula funciones esenciales del organismo.

La tiroides produce hormonas que controlan el metabolismo, la temperatura corporal, la frecuencia cardíaca, el nivel de energía y múltiples procesos celulares. Cuando esta glándula aumenta de tamaño, puede aparecer una prominencia visible o palpable en la parte baja del cuello, conocida como bocio.

Las causas son variadas. Puede desarrollarse por deficiencia de yodo, enfermedades autoinmunes como la enfermedad de Graves o la tiroiditis de Hashimoto, nódulos tiroideos, inflamación de la glándula o, en algunos casos, tumores tiroideos.

Muchas personas no presentan síntomas al inicio. Sin embargo, cuando el bocio crece puede provocar sensación de presión en el cuello, dificultad para tragar, tos persistente, cambios en la voz o dificultad para respirar. Además, dependiendo de la causa, pueden aparecer síntomas de hipotiroidismo (cansancio, aumento de peso, intolerancia al frío) o de hipertiroidismo (palpitaciones, pérdida de peso, nerviosismo y sudoración excesiva).

La evaluación médica suele incluir examen físico, análisis hormonales, ecografía de tiroides y, cuando es necesario, estudios adicionales para determinar la causa exacta.

Cualquier aumento de volumen en el cuello, especialmente si crece progresivamente o se acompaña de dificultad para respirar o tragar, debe ser valorado por un profesional de la salud.

Mensaje final: El contenido ofrecido es exclusivamente para fines informativos y de formación. No equivale a una evaluación médica presencial. Cualquier síntoma debe ser valorado por un profesional de la salud. #lifestyle

Aneurisma de la aorta abdominal

 

Un aneurisma de la aorta abdominal puede crecer durante años sin causar síntomas y convertirse en una amenaza silenciosa para la vida.

La aorta es la arteria más grande del cuerpo humano. Nace en el corazón y distribuye sangre rica en oxígeno a todos los órganos. Cuando una porción de su pared se debilita, puede dilatarse progresivamente formando un aneurisma de la aorta abdominal.
Muchos pacientes no presentan síntomas y el aneurisma se descubre de manera incidental durante una ecografía o tomografía. Sin embargo, a medida que aumenta de tamaño puede provocar dolor abdominal, dolor lumbar persistente, sensación de pulsación en el abdomen o molestias profundas en la espalda.

El principal peligro es la ruptura del aneurisma, una emergencia médica con una alta mortalidad. Cuando esto ocurre puede presentarse dolor intenso y repentino en el abdomen o la espalda, mareo, desmayo, caída de la presión arterial y choque hemorrágico.

Los principales factores de riesgo incluyen tabaquismo, edad avanzada, hipertensión arterial, colesterol elevado, aterosclerosis y antecedentes familiares de aneurisma.

Por esta razón, especialmente en personas mayores con factores de riesgo cardiovasculares, la detección temprana puede salvar vidas. Identificar un aneurisma antes de que se rompa permite realizar seguimiento o tratamiento quirúrgico cuando sea necesario.

Mensaje final: El contenido ofrecido es exclusivamente para fines informativos y de formación. No equivale a una evaluación médica presencial. Cualquier síntoma debe ser valorado por un profesional de la salud. #lifestyle


¿Sudar más significa quemar más grasa?

 

¿Sudar más significa quemar más grasa? La respuesta es NO.

Muchas personas envuelven su abdomen con plástico, fajas térmicas o prendas que aumentan la sudoración pensando que así “derretirán” la grasa más rápido. Sin embargo, desde el punto de vista médico, esta estrategia no tiene evidencia científica de que produzca una pérdida real de grasa corporal.

Cuando sudas, lo que pierdes principalmente es agua y electrolitos, no tejido adiposo. Por eso es común que la báscula muestre una disminución temporal del peso después de sudar mucho, pero ese peso suele recuperarse rápidamente al volver a hidratarse.

La grasa corporal se reduce únicamente cuando existe un déficit energético sostenido, es decir, cuando el organismo utiliza más energía de la que recibe a través de los alimentos. En ese proceso intervienen hormonas, metabolismo, alimentación, actividad física, sueño y otros factores, no la temperatura de la piel.

Además, envolver el abdomen con plástico puede tener riesgos:

• Deshidratación.
• Sobrecalentamiento corporal.
• Irritación o dermatitis por contacto.
• Foliculitis e infecciones cutáneas por exceso de humedad.
• Mareos, debilidad o alteraciones electrolíticas en casos extremos.

La sensación de que el abdomen “se redujo” después de utilizar estas técnicas suele deberse a una pérdida temporal de líquidos y a una compresión mecánica de los tejidos, no a una verdadera disminución de grasa.

La realidad es que no existen atajos capaces de eliminar grasa localizada mediante calor, sudoración o envolturas corporales. La pérdida de peso saludable y duradera sigue dependiendo de hábitos sostenibles: alimentación equilibrada, actividad física regular, adecuado descanso y control de factores metabólicos.

Si una estrategia promete “quemar grasa” simplemente haciéndote sudar más, probablemente esté confundiendo pérdida de agua con pérdida de grasa, dos cosas completamente diferentes.

Mensaje final: El contenido ofrecido es exclusivamente para fines informativos y de formación. No equivale a una evaluación médica presencial. Cualquier síntoma debe ser valorado por un profesional de la salud. #lifestyle

¿Sudar más significa quemar más grasa? La respuesta es NO.

Muchas personas envuelven su abdomen con plástico, fajas térmicas o prendas que aumentan la sudoración pensando que así “derretirán” la grasa más rápido. Sin embargo, desde el punto de vista médico, esta estrategia no tiene evidencia científica de que produzca una pérdida real de grasa corporal.

Cuando sudas, lo que pierdes principalmente es agua y electrolitos, no tejido adiposo. Por eso es común que la báscula muestre una disminución temporal del peso después de sudar mucho, pero ese peso suele recuperarse rápidamente al volver a hidratarse.

La grasa corporal se reduce únicamente cuando existe un déficit energético sostenido, es decir, cuando el organismo utiliza más energía de la que recibe a través de los alimentos. En ese proceso intervienen hormonas, metabolismo, alimentación, actividad física, sueño y otros factores, no la temperatura de la piel.

Además, envolver el abdomen con plástico puede tener riesgos:

• Deshidratación.
• Sobrecalentamiento corporal.
• Irritación o dermatitis por contacto.
• Foliculitis e infecciones cutáneas por exceso de humedad.
• Mareos, debilidad o alteraciones electrolíticas en casos extremos.

La sensación de que el abdomen “se redujo” después de utilizar estas técnicas suele deberse a una pérdida temporal de líquidos y a una compresión mecánica de los tejidos, no a una verdadera disminución de grasa.

La realidad es que no existen atajos capaces de eliminar grasa localizada mediante calor, sudoración o envolturas corporales. La pérdida de peso saludable y duradera sigue dependiendo de hábitos sostenibles: alimentación equilibrada, actividad física regular, adecuado descanso y control de factores metabólicos.

Si una estrategia promete “quemar grasa” simplemente haciéndote sudar más, probablemente esté confundiendo pérdida de agua con pérdida de grasa, dos cosas completamente diferentes.

Mensaje final: El contenido ofrecido es exclusivamente para fines informativos y de formación. No equivale a una evaluación médica presencial. Cualquier síntoma debe ser valorado por un profesional de la salud. #lifestyle

Estas señales indican que la menopausia te está llegando.

 

Estas señales indican que la menopausia te está llegando.

La menopausia no ocurre de un día para otro. Generalmente existe una etapa previa llamada perimenopausia, durante la cual los niveles hormonales comienzan a fluctuar y aparecen síntomas que pueden durar meses o incluso años.

Algunas de las señales más frecuentes son:

• Cambios en el ciclo menstrual: periodos más irregulares, más abundantes o más escasos.
• Sofocos o bochornos repentinos, con sensación intensa de calor.
• Sudoraciones nocturnas que interrumpen el sueño.
• Dificultad para dormir o despertares frecuentes.
• Cambios de humor, irritabilidad o ansiedad.
• Fatiga y sensación de falta de energía.
• Disminución de la libido.
• Sequedad vaginal o molestias durante las relaciones sexuales.
• Problemas de concentración o sensación de “mente nublada”.
• Palpitaciones ocasionales.
• Dolores articulares o musculares.
• Aumento de peso, especialmente alrededor del abdomen.

La menopausia se confirma cuando han transcurrido 12 meses consecutivos sin menstruación. La edad promedio de aparición suele estar entre los 45 y 55 años, aunque puede presentarse antes o después.

Si los síntomas afectan significativamente tu calidad de vida, es importante consultar con un profesional de la salud. Existen múltiples estrategias y tratamientos que pueden ayudar a controlar los síntomas y mantener una buena calidad de vida durante esta etapa.

Mensaje final: El contenido ofrecido es exclusivamente para fines informativos y de formación. No equivale a una evaluación médica presencial. Cualquier síntoma debe ser valorado por un profesional de la salud.

Síndrome de ovario poliquístico

 

Síndrome de ovario poliquístico: mucho más que quistes en los ovarios

El síndrome de ovario poliquístico (SOP) es uno de los trastornos hormonales más frecuentes en mujeres en edad reproductiva. Aunque suele asociarse con los ovarios, muchas de sus manifestaciones aparecen primero en la piel, el cabello y el metabolismo.

La causa principal suele ser un desequilibrio hormonal caracterizado por niveles elevados de andrógenos (hormonas masculinas) y, en muchas pacientes, resistencia a la insulina.

En la piel puede manifestarse con:

• Acné persistente, especialmente en mandíbula, mentón y cuello.
• Aumento de la producción de grasa en la piel.
• Aparición de vello más grueso y abundante en rostro, pecho, abdomen o espalda (hirsutismo).
• Oscurecimiento y engrosamiento de la piel en cuello, axilas o ingles, conocido como acantosis nigricans, una señal frecuente de resistencia a la insulina.
• Pequeñas verrugas blandas en cuello y axilas.
• Caída progresiva del cabello con patrón similar al de la alopecia androgénica.

Además de las manifestaciones cutáneas, pueden presentarse:

• Menstruaciones irregulares o ausencia de menstruación.
• Dificultad para lograr un embarazo por problemas de ovulación.
• Aumento de peso, especialmente alrededor del abdomen.
• Fatiga y sensación de cansancio frecuente.
• Mayor riesgo de prediabetes y diabetes tipo 2.
• Alteraciones del colesterol y aumento del riesgo cardiovascular.

Es importante entender que no todas las mujeres con SOP presentan quistes visibles en los ovarios y no todas desarrollan los mismos síntomas. De hecho, algunas consultan inicialmente por acné severo, caída del cabello o alteraciones menstruales sin saber que el origen puede ser hormonal.

El diagnóstico temprano es fundamental porque permite tratar los síntomas, mejorar la calidad de vida y reducir el riesgo de complicaciones metabólicas a largo plazo.

Mensaje final: El contenido ofrecido es exclusivamente para fines informativos y de formación. No equivale a una evaluación médica presencial. Cualquier síntoma debe ser valorado por un profesional de la salud.

La teoría de la silla

Hubo un momento en mi vida en el que alguien me habló de la teoría de la silla… y desde entonces, algo cambió. No volví a mirar mis relacion...