Modo de emplear y preparar las plantas medicinales
Aplicaciones externas de la hoja entera: Algunas hojas, una vez lavadas y secas ligeramente, pueden aplicarse bien extendidas, directamente sobre la piel. El tiempo de aplicación varía de una hora a toda una noche. Usadas de este modo las hojas de col son buen alivio para dolor de reumáticos.
Apocemas: Son concentrados elaborados a partir del por mantenido de una tisana. El agua obtenida, cargada por maceración, infusión o cocción, contiene los principios de las plantas usadas. A diferencia de la tisana, el apocema no puede ser tomado usualmente, si no bajo la prescripción de la cantidad y horas de toma, según las propiedades de las mismas.
Baños: Los principios activos de las plantas aplicados a los baños, ejercen en el organismo efectos aromáticos, terapéuticos, estimulantes o sedantes, tónicos, emolientes, etc. Se hierve en agua un puñado de las plantas prescritas, se filtra el preparado y se añade al agua del baño. Los baños pueden ser generales o locales, dependiendo de si se sumerge todo el cuerpo o solo una parte. Ejemplos de baños locales son: el baño de manos (manilubio), de pies (pediluvio), de ojos, de asiento, de medio cuerpo etc.
En el baño de asiento se sumerge el bajo vientre, los órganos sexuales y la parte superior de los muslos en una bañera de asiento corriente (senicupio), o en un recipiente suficientemente grande. Los baños de asiento de nogal están indicados en la diabetes, y los de manzanilla contra las almorranas e inflamaciones del tejido urinario. Con medio kilo de planta se pueden obtener unos cinco litros de tisana, que se añadirán al baño una vez colados.
En los baños de pies se utilizan frecuentemente la encina (corteza o flores)y la mostaza (semillas trituradas). La primera es útil contra el sudor de pies y sabañones y se prepara por cocimiento de 50 gramos en un litro de agua. Las semillas de mostaza están indicadas para congestiones de pecho, asma bronquial, desmayos, apoplejía y debilidades cardiacas.
Para las inflamaciones de párpados y conjuntivitis son utilísimos los baños de ojos, que se efectúan valiéndose de una bañerita especial para ello. Y se emplean la eufrasia (por cocimiento), los pétalos de rosa y la violeta (por infusión).
Sobre úlceras, almorranas externas y eccemas cutáneos se pueden emplear lavados con tisanas obtenidas por el cocimiento de las flores de encina o nogal, hervidas durante veinte minutos.
Los baños se tomarán siempre más de media hora antes o tres horas después de ingerir alimentos (comidas).
Baños de vapor o vahos:
El baño de vapor consigue la eliminación de substancias nocivas por medio del sudor. El vapor produce un gran incremento de temperatura en la superficie corporal, y el organismo reacciona sudando para disminuir esa temperatura, eliminando a su vez gran cantidad de sustancias perjudiciales. Al contrario de lo que mucha gente cree, el baño de vapor no debilita; la sensación de debilidad posterior al baño es solo pasajera y es debida a la eliminación de toxinas.
El procedimiento para tomar un baño de vapor es el siguiente: se coloca un recipiente conteniendo agua hirviendo y las hierbas necesarias, de tal modo que el vapor impregnado con las esencias de las plantas tome contacto con la parte del cuerpo que se desee tratar. Durante el baño, la llegada de vapor al cuerpo debe ser constante, por lo que se aconseja la utilización de un fogón eléctrico que mantenga elevada la temperatura del recipiente que contiene el líquido previamente calentado. Se desaconseja cualquier otra clase de fuego (leña, carbón, etc.), ya que se podrían producir emanaciones peligrosas. Es conveniente cubrirse con una toalla para evitar al máximo la pérdida de vapor.
Los vahos no deben exceder de treinta minutos en adultos y de veinte en niños. Una vez finalizados debe aplicarse sobre el cuerpo una fricción de agua fría, de modo que se active de nuevo la circulación sanguínea, e inmediatamente se abrirá el cuerpo para evitar enfriamientos. Al igual que los baños, los vados pueden ser tomados de cuerpo entero o localmente. Estos últimos tienen la ventaja de ser de fácil aplicación. Los baños de vapor de pecho y cabeza dan resultados maravillosos en todas las afecciones respiratorias (nariz, garganta, bronquios, etc.), en el asma y en afecciones de oídos y ojos. Los baños faciales son muy utilizados en cosmética por sus efectos limpiadores, suavizantes, refrescantes y regeneradores; se emplean la manzanilla, aquilea, cola de caballo y romero. Para enfermedades localizadas como dolores reumáticos, gota o inflamaciones de las articulaciones, se recomiendan baños de vapor locales. Los baños de vapor generales deben ser tomados con sumo cuidado ya que su efecto sobre el paciente es bastante fuerte, y se desaconseja en casos de tuberculosis, anemias, embarazo, menstruación, enfermedades cardíacas y del sistema nervioso, y debilidad general.
Las plantas apropiadas para los vahos son aquellas que contienen gran cantidad de aceites volátiles: eucalipto, abeto, menta, malvavisco, saúco, regaliz, etc.
Los baños se tomarán siempre más de media hora antes o 3 horas después de ingerir alimentos comidas.
Cataplasmas: Son muy indicadas para dolores e inflamaciones, maduración de abscesos, reumatismo, gota, cólicos, dolores nerviosos, catarros y problemas respiratorios.
Las plantas o raíces secas son trituradas con un mortero y se mezclan con agua y una cantidad suficiente de harina de lino o linaza, para que todo el preparado pueda cubrir la superficie del cuerpo afectada, con el grosor de un centímetro. El preparado debe calentarse seguidamente a fuego lento, sin dejar de remover, hasta que se espese. La pasta obtenida se envuelve, muy caliente, en un baño que se aplica sobre el paciente, y todo ello se cubre con una tela de lana que mantenga el calor. Hay que tener la precaución de evitar una temperatura excesiva, que pudiera producir quemaduras y ampollas. Cuando la cataplasma ha perdido el calor (por lo general una o dos horas), debe renovarse y la ya utilizada no puede aplicarse de nuevo. Además de las cataplasmas de harina de lino, son útiles también las de patata y las de salvado.
Las preparadas a base de patata cruda chafada, deben cubrirse con una tela impermeable, ya que de otro modo se secarían rápidamente.
La cataplasma de salvado se prepara cómo sigue: se coloca el salvado en un saquito de gasa, se empapa seguidamente en agua muy caliente y se aplica sobre la superficie enferma bien aplanado. Al salvado se le puede añadir hojas de manzanilla o menta. Se deben aplicar frías cuando la parte afectada está inflamada y hay dolor.
Un tipo de cataplasmas de efectos muy característicos es la elaborada con harina de mostaza negra. Y recibe el nombre particular de sinapismo. La única diferencia en el modo de preparación es que el agua añadida a la pasta será tibia, ya que caliente haría perder algunas de las propiedades de la mostaza.
Esta cataplasma provoca un enrojecimiento e irritación de la piel, con afluencia de sangre y la consiguiente descongestión de los órganos internos. Para evitar que la irritación sea grande, se acostumbra a rebajar el sinapismo con harina de linaza, y aún en este caso la duración de la aplicación debe ser corta (el tiempo depende de la resistencia de la piel del enfermo a la irritación). La cataplasma debe quitarse suavemente y se humedecerá con agua tibia, si está pegada a la piel, aunque se lavará posteriormente. Se aplicarán por último polvos de talco para disminuir la irritación.
Los sinapismos son útiles para congestiones pulmonares, neumonías, bronquitis y pulmonías, en cuyos casos se aplicarán sobre pecho o espalda; en inflamaciones de vejiga y riñones, su aplicación será en los lomos, y en meninges y neuralgias, en pantorrillas o tobillos. No es conveniente la aplicación de cataplasmas en individuos en estado inconsciente (que no advertirían temperaturas demasiado elevadas), ni tampoco en heridas o erupciones cutáneas.
Cocimiento o de cocción: Es adecuado para partes duras y compactas de la planta (raíces, cortezas, semillas, etc.), cuyos principios activos no son fácilmente extraíbles consiste en hervir la planta durante tres minutos a fuego lento. Luego se aparta del fuego y se deja reposar, estando el recipiente tapado, durante diez minutos. Puede endulzarse con miel. No es conveniente tomar cocimientos si no es por prescripción facultativa.
Compresas: Son útiles en casos de contusiones o derrames. Una tela muy limpia de algodón o gasa se impregna en líquido (obtenido por infusión cocimiento o tintura), y una vez exprimida, se aplica sobre la zona afectada. Se puede cubrir con una pieza de lana o incluso vendarla. Cuando se enfríe deberá ser renovada por otra caliente. Aunque la más utilizada es la caliente, existen también compresas tibias o frías.
La compresa de caléndula es muy eficaz para tratar contusiones, magulladuras o heridas de lenta cicatrización. Se vierte medio litro de agua hirviendo sobre dos cucharaditas de caléndula y se deja reposar 15 minutos. Se aplica en frío.
La compresa de rosas es adecuada para inflamaciones oculares. Se maceran los pétalos durante un día entero a la temperatura ambiente. También se aplican frías.
Las compresas de cola de caballo se aplican a heridas y úlceras de difícil curación se obtienen por la infusión de treinta gramos de la planta por cuarto de litro de agua caliente.
Disolución: Es recomendable para plantas con
principios activos muy soluble en agua. Una vez se sumergen al agua caliente y
se agita el preparado.
Emulsiones: Los agentes extraídos de las semillas
machacadas quedan suspendidos en agua y forman una substancia de aspecto
lechoso y valor terapéutico. Las emulsiones pueden ser, según su apariencia, oleosas
o resinosas. Algunas pueden aplicarse en
forma de cataplasmas o compresas.
Ensaladas y
vinos vegetales: Algunas
plantas medicinales como el diente de león y la chicoria pueden ser aderezadas
y tomadas en forma de ensalada.
Otras plantas
pueden ser sumergidas en un vino de buena calidad que posteriormente se cuela y
se embotella. Se beberá un vasito
pequeño media hora antes de cada comida.
Es una tendencia familiar y origen los frutos de rosa canina machacados
durante una semana en vino blanco, proporcionan vitamina C y alivian malestares
de vejiga.
Fomentos: Son un tipo especial de compresas que se
distinguen por su forma de aplicación. Para
una fomentación se necesitan 3 paños de lana.
El primero se coloca completamente seco sobre la parte del cuerpo
afectada, el segundo paño se moja en agua hirviendo que
contiene el líquido medicinal, se escurre totalmente y se aplica seguidamente sobre el paño
seco, cubriéndolo todo con una toalla durante cinco minutos. Transcurrido este
tiempo se reemplazara el paño caliente por un tercero, mojado y escurrido del
mismo modo. Estas renovaciones se realizarán durante treinta minutos, teniendo
siempre en cuenta que el paño seco no se debe tocar durante el
tratamiento. En caso de que el enfermo notase
excesivo calor, se le pasará la mano bien limpia y seca, entre el primer paño y
la piel. Transcurrido los 30 minutos, se retirarán todos los paños y se
friccionará la zona afectada (tratada) con una esponja y agua fría o bien con
aceite o alcohol templados, si el frío pudiera ser perjudicial. Las fomentaciones están especialmente
indicadas en casos de artritismo, congestión pulmonar, dolor de riñones, de
hígado y lumbago.
Fumigaciones: Consiste en la aplicación sobre el
cuerpo de los humos desprendidos por las hierbas al ser estas quemadas sobre una
plancha de hierro muy caliente o sobre ascuas de carbón. Como ejemplo podemos indicar el tratamiento
de las tos convulsiva por medio de fumigaciones con hojas de eucalipto.
Gargarismos y enjuagues: La hierba medicinal escogida se mezcla con agua, que en este caso
actúa como simple excipiente. La preparación se mantiene en la garganta
haciendo gorgoritos y no debe ser ingerida.
Deberá renovarse repetidas veces.
Los gargarismos ejercen su acción desinfectante y limpiadora en las
mucosas bucales, y son muy indicados para calmar el dolor y disminuir
inflamaciones de amígdalas y garganta. Es
más conveniente renovar el líquido con mayor frecuencia, que hacer uso de
líquidos muy concentrados, y se recomienda que la temperatura no sea ni muy
fría ni muy caliente. Las plantas
medicinales más usadas habitualmente para los gargarismos son la manzanilla, La
malva, el malvavisco y la sabia. También es muy frecuente el uso del zumo de
limón.
Una mezcla muy
concentrada que se aplique sobre la garganta y amígdalas con un pincel recibe
el nombre de Colutorio, Y es útil en casos de inflamaciones muy fuertes.
Los enjuagues se
pueden definir como gargarismos de la cavidad bucal, y se emplea principalmente
para enfermedades de las encías y dolor de muelas, o simplemente como limpieza.
Gelatinas: Son pastas de consistencia viscosa que se
componen de sustancias medicinal, azúcar y material gelatinosa aromatizada a
discreción. Pueden tener carácter medicinal o simplemente alimenticio.
Infusión: Es el método más usado y conveniente
para la preparación de las partes tiernas y blandas de la planta. Se coloca en una taza la hierba seca
desmenuzada y se vierte sobre ella agua hirviendo, se tapa y se deja el reposo
durante unos diez minutos. Se puede
endulzar con miel.
Inhalaciones: Debe ser consideradas como un tipo
especial de baño de vapor. El enfermo
aspira el vapor desprendido del agua hirviente a la que se han añadido plantas
aromáticas (eucalipto, malvavisco, pino, rosas, violetas, etc.), De modo que
las esencias de estas plantas actúan sobre el árbol respiratorio.
La cabeza del
enfermo debe ser cubierta por una toalla, para evitar la fuga de vapor. Mucho más efectivo es el uso de un embudo
plástico que facilitará la canalización de los vapores hacia la nariz y la boca
del enfermo.
Las inhalaciones
se efectuarán más de media hora antes o tres horas después de las comidas, Siendo necesario luego lavarse la cara con
agua fría y secarse.
Jarabes: Los jarabes son extractos vegetales de
sabor bastante amargo, endulzados con azúcar (medio kilo de azúcar por un litro
de infusión). Se usan generalmente para
niños. Según la sustancia utilizada
pueden ser aperitivos, balsámicos, reconstituyentes, expectorantes. Son especialmente útiles en el tratamiento de
catarros bronquiales, congestiones respiratorias y tos.
Lavativas: Llamadas también ENEMAS. Son la
introducción en el intestino grueso a través del recto de cierta cantidad de
agua cargada, en nuestro caso con sustancias medicinales en disolución, se
aplican generalmente por medio de jeringas.
El ENEMA
EVACUADOR, también llamado de “limpieza”, es el que se utiliza en caso de
estreñimiento para evacuar excesivas heces acumuladas en el intestino. Se compone de agua hervida y enfriada hasta
una temperatura de 37 a 40 grados, a la que se habrá añadido aceite de oliva o
una cocción de hojas de malva. También
se emplean la manzanilla, el tomillo y la valeriana.
El ENEMA PURGANTE,
Es bastante más enérgico que el anterior. Se emplearán como sustancias
medicamentosas hojas de sen al 15 por 100, con 15 gramos de sulfato sódico.
No debe
practicarse ningún tipo de lavativa en casos de hemorragias o inflamaciones del
intestino, matriz o recto, así como en casos de apendicitis, peritonitis etc.
Lixiviación: Tras ser colocadas las plantas trituradas en un colador, Se hace pasar a través de él agua fría o caliente. Los principios activos serán arrastrados por el agua y recogidos en un recipiente.
Muy común es el uso de tisanas combinadas, con mezclas de plantas, De modo que se consigan no solo reunir las propiedades curativas de todas ellas, Sino también aumentar esas propiedades gracias a la interrelación de los distintos componentes de la fórmula. Cada tisana consta de un remedio base y un coadyuvante que refuerza la acción del sabor y aroma. Para problemas estomacales se puede tomar una infusión combinada de cálamo aromático (remedio base), millenrama y menta piperita (coadyuvantes), hinojo (mejora el sabor) y manzanilla (da textura).
Lociones: Este término incluye tanto algunas tinturas como aceites y ungüentos, Ya que se denominan lociones las soluciones líquidas que son aplicadas mediante fricción sobre la piel del enfermo, Bien directamente o mediante una gasa empapada en la solución. Las fricciones con tintura o con aceite de espliego, son muy útiles en casos de gota reumatismo y dolores articulares, y las tinturas de romero en casos de calambres y dolores nerviosos.
Maceración: Es adecuada para las plantas cuyas esencias sean sensibles al calor o contengan gran cantidad de aceites volátiles. Consiste en sumergir un puñado de hierbas secas en agua fría durante unas doce horas. Transcurridas éstas se calienta ligeramente el preparado, se pasa por un colador y se endulza con miel.
El agua fría tiene la ventaja sobre la caliente des no dañar ningún principio vital de la planta.
Polvos:Los polvos obtenidos por la trituración de las hierbas secas por medio de un mortero, pueden ser tomados directamente o mezclados con otros alimentos. En ocasiones se introducen en bolsitas para hacer tisanas y en otras serán usados en forma de cataplasmas.
Saquillos Las substancias medicinales trituradas se colocan en pequeños saquillos de tela y se aplican durante una media hora sobre la zona enferma, tras sumergirlos en agua caliente las plantas más utilizadas son el romero y la salvia. Para la conjuntivitis especialmente recomendable la flor de heno.
Tinturas: Las tinturas se obtienen por inmersión de la planta en alcohol de 70 grados. En general las proporciones son una parte de la planta triturada por cada cinco de alcohol. Se deja macerar durante cinco días y se filtra el líquido resultante.
Las tinturas se toman muy diluidas (de 15 a 20 gotas en un poco de agua tres 3 veces al día antes de cada comida. También se utilizan para hacer fricciones.
Muchas tinturas de plantas medicinales se venden en farmacias.
Tisanas: Este es el método de empleo más frecuente de las plantas medicinales Ya que además de su fácil preparación puede ser tomadas de forma usual: pueden ingerirse diariamente durante uno o varios meses. Se recomienda no tomarlas antes de las comidas sino después de ellas, Para que no diluyan los jugos gástricos y entorpezcan la digestión.
Para la elaboración de tisanas se pueden utilizar todas las distintas partes de las plantas: raíces,, cortezas hojas, flores, frutos y semillas. Existen diversos modos de preparación, que dependen de la naturaleza de la planta empleada.
Ungüentos y aceites: Mezclando una pequeña cantidad de planta o plantas deseadas con vaselina hirviendo se obtiene una solución que, tras su filtración y posterior enfriamiento, adquiere un aspecto cremoso. Esta pasta que denominamos ungüento, posee gran cantidad de conservación y se puede guardar en tarritos, listos para su uso. La aplicación De ungüentos tiene la ventaja de que puede actuar sobre la piel durante largos periodos de tiempo.
Son muy recomendables en el proceso de cicatrización de heridas.
Los aceites se elaboran del siguiente modo: se toman unos gramos de hierba fresca o seca indistintamente, se mezclan con aceite de semillas (girasol, oliva, etc.) y todo ello se deja reposar al sol durante dos o tres semanas. Antes de ser aplicados se filtrarán y se suprimirá la espuma sobrante. Para su mejor conservación deben ser resguardados de la luz. La aplicación de aceites es una alternativa a los ungüentos y compresas.
Zumos: Los zumos se caracterizan por ser esencialmente alimenticios, refrescantes y terapéuticos. Se obtienen a partir de plantas frescas trituradas o prensadas. Si son muy espesos pueden ser diluidos con un poco de agua. Hay que tener en cuenta que su ingestión ha de ser inmediata, pues su capacidad de conservación es escasa.
Acostumbran a tomarse de este modo las plantas ricas en vitaminas y sales minerales: limón, naranja, tomate, melocotón, zanahoria, cebolla, ajo y espinacas.
La miel La miel es el resultado de la transformación sufrida en el buche de las abejas, del néctar libado de las flores. Es un producto alimenticio muy apreciado y si se usa moderadamente, muy saludable y beneficioso. Es un gran reconstituyente para todas las edades, pues actúa como depurador de la sangre. Pero no debe tomarse como golosina, sino más bien como medicamento, ya que su abuso puede provocar irritaciones en el tubo digestivo.
Como producto medicinal, La miel no se toma tal y como se expende en el comercio, Sino que se depura mediante el siguiente procedimiento: Se toman 40 partes de miel de comercio, 10 partes de agua y dos claras de huevo. Una vez bien diluida la miel en el agua, se añaden las claras batidas apunto de nieve y se hierve el preparado al baño maria, sin dejar de agitar por una cuchara para que no se pegue. Cuando la mezcla se espese se exprimirá con la cuchara para que suelte las substancias extrañas, que serán absorbidas por la clara de huevo . La miel ya depurada se guardará en sitio fresco y seco.
La miel puede emplearse moderadamente como sustitutivo del azúcar en labores de pastelería, para endulzar tisanas e infusiones de hierbas y como alimento de los niños durante la dentición. Produce efecto en poca cantidad y por eso no se debe abusar de ella.
Las pastillas confeccionadas con miel depurada y el zumo de hierbas pectorales, Son muy indicadas para catarros bronquiales e inflamaciones de la faringe y de la laringe. Usada en los cataplasmas, la miel mantiene el calor y es un ligero revulsivo .
Un remedio eficaz contra la fatiga de la vista (por haberla fijado en alguna labor durante largo rato o haber trabajado con escasa luz), se confecciona a base de parte blanca de la flor de lirio, miel depurada y aceite de oliva. Las proporciones en peso deben ser de 2-6-1 respectivamente. Se calienta la mezcla agitando hasta que toma consistencia de pomada. Esta se aplicará alrededor de los ojos, con movimientos de masaje, antes de acostarse.
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