Características principales:
Localización: Afecta al antro, la parte final del estómago antes del intestino delgado.
Naturaleza: Es una inflamación "no erosiva", lo que significa que no hay pérdida de tejido ni heridas abiertas en la mucosa gástrica.
Causa común: La infección crónica por la bacteria Helicobacter pylori es la causa más frecuente.
Diagnóstico:
Se realiza a través de una endoscopia (un procedimiento que permite visualizar el interior del esófago, estómago y duodeno).
La confirmación se basa en el análisis histológico de una biopsia tomada durante la endoscopia, donde se observan signos de inflamación.
Síntomas:
En muchos casos, es asintomática, es decir, el paciente no presenta ningún síntoma.
Cuando hay síntomas, pueden incluir dolor o molestias en la parte superior del abdomen, náuseas, sensación de llenura o falta de apetito.
Tratamiento:
El objetivo principal es erradicar la infección por H. pylori.
Se pueden utilizar medicamentos para suprimir la secreción ácida del estómago.
Prevención y complicaciones:
Mantener hábitos saludables y evitar el consumo excesivo de alcohol y el uso inadecuado de ciertos analgésicos puede ayudar a prevenirla o empeorarla.
Aunque no es tan grave como la gastritis erosiva, puede evolucionar si no se trata, llevando a atrofia gástrica o aumentando el riesgo de desarrollar otras complicaciones.
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