Oh, creador de todas las cosas, ayúdame.
Pues hoy salgo al mundo desnudo y sólo, y sin tu mano que me
guíe me desviaré del camino que me lleva al éxito y la felicidad.
No te pido oro ni vestiduras, ni siquiera oportunidades
iguales a mis habilidades; en vez de esto, guíame para que pueda adquirir
habilidades iguales a mis oportunidades.
Le has enseñado al león y al águila cómo cazar y prosperar
con diente y garra. Enséñame a mí cómo cazar con palabras y prosperar con amor
para que yo sea un león entre los hombre y un águila en el mercado.
Ayúdame a mantenerme humilde a través de los obstáculos y
fracasos; mas no escondas de mis ojos el premio que vendrá con la victoria.
Asígname tareas en las que otros han fracasado; mas guíame
para recoger las semillas del éxito de sus fracasos.
Confróntame con temores que templen mi espíritu; mas dótame
de la valentía para reír de mis dudas.
Concédeme suficientes días para alcanzar mis metas; mas
ayúdame a vivir este día como si fuera el último.
Báñame en buenos hábitos para que los malos se ahoguen; mas
concédeme compasión por las debilidades en los demás.
Permíteme reconocer que todas las cosas han de pasar; mas
ayúdame a contar mis bendiciones de hoy.
Exponme al odio para que no sea yo un extraño; mas llena mi
copa con amor para convertir a los extraños en amigos.
Pero que estas cosas sean sólo si es tu voluntad. Yo soy una
pequeña y solitaria uva agarrada de la viña, mas me has hecho diferente de las
demás.
Ciertamente, debe haber un lugar especial para mí. Guíame.
Ayúdame. Muéstrame el camino, Señor.
Permíteme ser todo lo que planificaste para mí cuando mi
semilla fue plantada y seleccionada por ti para florecer en la viña del mundo.
Ayuda a este humilde servidor. Guíame, Dios.