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martes, 26 de agosto de 2025

Suelta los apegos

 

Saben que el relato de Bartimeo (Marcos 10,42-56) me gusta mucho. De hecho lo he comentado aquí en varias oportunidades; pero quiero volver a compartir con ustedes un dato que me parece iluminador para este día: el ciego Bartimeo arroja su manto y da un salto y llega donde Jesús. Es un acto de renuncia y de liberación; pero a la vez de fe en Jesús, el Señor.

El manto tiene un significado muy importante en el contexto bíblico: “Si tomas en prenda el manto de tu prójimo, se lo devolverás a la puesta del sol. Porque eso es su única cubierta; eso es su vestido para cubrir su cuerpo. ¿Con qué más ha de dormir? Cuando él clame a mí, yo le oiré; porque soy misericordioso.

Este hombre, ante la invitación de Jesús, deja todo lo que es valioso para él, sin embargo es aquello que, a la vez, le impide encontrarse con el Señor. Revisa su vida y se da cuenta de qué es lo que obstaculiza su encuentro con el Señor y se libera de eso. Creo que eso es lo que muchos tenemos que hacer para que el Señor sea el dueño de nuestra vida: aprender a renunciar y “a dejar ir”. Ese es uno de los caminos que conduce a la madurez y al verdadero encuentro con Cristo Jesús.

Imagino a más de uno de los que me lee en este momento, diciendo que no es posible renunciar, que eso va en contra de la dinámica de la vida que exige siempre atesorar, codiciar; pero estoy seguro de que sólo quien pueda ser libre frente a todas las cosas podrá abrir el corazón de tal manera que Dios acontezca en su corazón con una acción liberadora y realizadora. Muchas veces somos incapaces de dejar aquello que nos está dañando y que nos impide ver la realidad desde el corazón de Dios. Y no lo dejamos por miedo, pues creemos que sin esa realidad o sin esa persona, no vamos a poder ser felices. Estamos tan acostumbrados a ello que no entendemos la vida sin eso. Se necesita libertad y decisión.

Cuántos de los que me leen están sufriendo por una persona que les dijo que la relación había terminado, o porque perdieron “algo” que consideraban muy importante. A ellos debo decirles que es necesario tratar de comprender por qué se dan estas experiencias y abrirse a las nuevas posibilidades que la vida les trae. No podemos vivir esclavizados a lo que ya no es nuestro o simplemente nos está dañando. Hay que abrir la mente y ser capaces de mirar con esperanza la renuncia que estamos viviendo. Toda renuncia nos da siempre nuevas experiencias y posibilidades de realizarnos. Eso fue lo que hizo Bartimeo, no lloró por dejar el manto; sino que se abrió a la bendición que se hacía presente en Jesús. Eso lo sanó y lo hizo vivir de una manera nueva. Esa actitud le transformó la vida. Lo hizo pasar de ciego, mendigo y de ver pasar la vida sin caminar; a ser alguien que ve, que es dueño de sus decisiones y se vale por sí mismo siendo capaz de construir camino “tras de Jesús”.

Esa es la fe, ser capaz de dejarlo todo para entregar el corazón a Dios. ¿Cuáles son las renuncias que tendrías que hacer tú? ¿Estás aceptando con inteligencia y sabiduría las pérdidas que has tenido en tu vida?

Perdiendo se aprende a ganar

 

De tanto perder aprendí a ganar; de tanto llorar se me dibujó la sonrisa que tengo.

Conozco tanto el piso que sólo miro el cielo. Toqué tantas veces fondo que, cada vez que bajo, ya sé que mañana subiré.

Me asombro tanto como es el ser humano, que aprendí a ser yo mismo.

Tuve que sentir la soledad para aprender a estar conmigo mismo y saber que soy buena compañía.

Intenté ayudar tantas veces a los demás, que aprendí a que me pidieran ayuda.

Traté siempre que todo fuese perfecto y comprendí que realmente todo es tan imperfecto como debe ser (incluyéndome).

Hago sólo lo que debo, de la mejor forma que puedo y los demás que hagan lo que quieran.

Vi tantos perros correr sin sentido, que aprendí a ser tortuga y apreciar el recorrido.

Aprendí que en esta vida nada es seguro, sólo la muerte … por eso disfruto el momento y lo que tengo.

Aprendí que nadie me pertenece, y aprendí que estarán conmigo el tiempo que quieran y deban estar, y quien realmente está interesado en mí me lo hará saber a cada momento y contra lo que sea.

Que la verdadera amistad si existe, pero no es fácil encontrarla.

Que quien te ama te lo demostrará siempre sin necesidad de que se lo pidas.

Que ser fiel no es una obligación sino un verdadero placer cuando el amor es el dueño de ti.

Eso es vivir. ... La vida es bella con su ir y venir, con sus sabores y sinsabores…

Aprendí a vivir y disfrutar cada detalle, aprendí de los errores pero no vivo pensando en ellos, pues siempre suelen ser un recuerdo amargo que te impide seguir adelante, pues, hay errores irremediables.

Las heridas fuertes nunca se borran de tu corazón pero siempre hay alguien realmente dispuesto a sanarlas con la ayuda de Dios.

Camina de la mano de Dios, todo mejora siempre.

Y no te esfuerces demasiado que las mejores cosas de la vida suceden cuando menos te las esperas. No las busques, ellas te buscan.

Lo mejor está pasando...

Fracazar como humano

 

Hoy te quiero dar la fórmula para que fracases como ser humano. Te aseguro que si sigues al pie de las letras estás indicaciones vivirás frustrado, derrotado, amargado y no tendrás nada. Te aseguro que si cumples a pie juntillas cada paso que te doy en esta reflexión, podrás tener una vida sin sentido como la que estás buscando.

1. No tengas prioridades. Dale a todo la misma importancia. No vayas a creer que tu familia es más importante que una fiesta, ni vayas a creer que el trabajo es importante. Vive al garete. Sin saber para dónde vas ni que quieres. Puedes gastarte la plata de la comida en rumba, puedes vestirte bien aunque te ahogues en deudas. Deja a los tuyos por una aventura de una noche; no hagas lo que toca, sino lo que quieres.

2. No tengas disciplina. Eso aburre a la gente. No cumplas ninguna responsabilidad y trabaja cuando quieras y cuando no quieras no lo hagas. Vive como si fueras a vivir mil años, sin ahorrar, sin tener en cuenta el futuro y dedicándole todo el tiempo a las cosas menos importantes. Vive con la ley del menor esfuerzo y puedes dejar para mañana cualquier trabajo sin que se te asome algo de culpa.

3. Excúsate siempre. Tú nunca fallas. No aceptes jamás que pudiste hacer algo mal. Al contrario culpa a otros y trata siempre de sacar una excusa y un pretexto para no dar lo mejor. Además eres ingenioso y no te faltará inteligencia para encontrar los motivos lógicos por los que no pudiste hacer algo.

4. Recompénsate sin alcanzar las metas, celebra antes de que llegues al objetivo. Desprecia a los contendores como hizo la liebre con la tortuga. Vive por el placer y nunca pienses en sacrificarte eso es un castigo que no te mereces. Además para qué te pones a esperar alcanzar un logro para gozar, qué tal que no lo consigas y te quedes ahí esperando por siempre.

5. No distingas entre objetivos parciales y los finales. Celebra uno parcial como si ya hubieras ganado todo y olvídate de programar bien la vida. Ganar es ganar, es igual que sea el primer partido o la final del torneo, igual te dan los mismos puntos al principio o al fina.

6. No crezcas. Sé siempre el mismo adolescente de antes. Pide a tu papá o a los que están a tu lado que resuelvan las situaciones más difíciles de tu vida. Dedícate a tener todas las parejas posibles, no pienses en organízate y sentar cabeza, eso es de viejos. Además nada más aburrido que volverse uno adulto, porque se va volviendo más serio, más tranquilo, más mesurado… ¡qué hartera!

7. Vuelvete fanático de la religión y cree que todo es responsabilidad de Dios. Literaliza las Sagradas Escrituras sin importar que son de otra cultura, otra lengua, otra época; ni aceptes que son un producto literario. No seas coherente entre la vida y la fe. Ve a la Iglesia y ya, no importan que no vivas nada de lo que dices creer. Culpa a Dios de lo que te sucede o cree que Él lo hizo todo y que el resultado no fue fruto de tus esfuerzos sino de su acción mágica. Ponte a pensar en el final del mundo -que será el 30 de febrero del 2012- y asústate tanto que no hagas nada más, por que cómo decía una vecina: a comer, comer, que el mundo se va a acabar.

8. No cuides tu salud. Eso de andar pensando en saber comer es de locos. Daña tu cuerpo con todo lo que puedas y por favor no vayas nunca donde el médico.

9. No tengas ningún pensamiento ecológico !Por favor! hay que destruir el planeta rápido antes que lleguen los extraterestres -que según algunos ya están entre nosotros- y se queden con lo que es de uno.

10. Confunde amor con enamoramiento y placer. Dedícate a vivir como todo un hedonista y no creas jamás en que hay otras cosas tan valiosas como el placer. Con el dinero todo se puede comprar.

Bueno espero que sigas estos mandamientos del fracaso. La verdad cada uno hace con su vida lo que quiere. Y tú puedes destruir la tuya; que, al fin y al cabo, es tuya.

Hasta aquí llegué

 

Decirle; “hasta aquí llegué” a una persona que te está haciendo pedazos la cabeza y rompiendo el alma, es salvarse la vida.

No lo dudes.

Decimos que el amor duele, pero eso no es cierto. No es así.

Duele la soledad, duele la hipocresía, las palabras, duelen las mentiras, duele el rechazo, duele el silencio, duele el olvido. Y duele perder a alguien que amas...”duele muchísimo más”.

El amor nunca duele...

¿Te dolería si te trataran bonito? Si te aman, te respetan, te valoran, te toman en cuenta, y te preguntan; ¿Cómo estás?...

Cuando se preocupan por ti cada día y tu opinión... vale y cuenta mucho.

Pienso que eso; es amor y si lo que hacen, es todo lo contrario...

Entonces; “no es amor, sino más bien; es tener una grave adicción al dolor y una fuerte dependencia y codependencia a la atención de lo ausente... que ya no existe en tu vida, sino en tu imaginación”.

Hay que entender, que el silencio es el grito más fuerte. Si alguien se queda sin habla, es porque su corazón está demasiado cansado para las palabras...

El deseo de aferrarnos a las cosas que nos lastiman... choca con la realidad.

Porque cuando te liberas, todo cambia.

El tiempo nos va quitando posesiones, relaciones, personas, estatus, salud.

Por eso, retener cuando algo te hace daño, no tiene sentido y sólo genera tristeza, frustración, abandono, soledad, depresión, vacío y dolor, mucho dolor....

Pero a veces, no estamos preparados para soltar... Nos han enseñado a aferrarnos y no aprendimos a fluir, a aceptar y vivimos en constante negación y evitar la soledad

No siempre es fácil soltar, pero siempre te sentirás mejor...después de alejarte de todo aquello, que nos quita la paz y la tranquilidad.

Nunca es tarde para volver a empezar...

Es bueno recordar que; “la mente”, también debe sanarse.

Que se puede empezar por buscar...esa resilecia que sólo existe en tu interior.

No debes esperar...a que llegue nada externo para hacerlo.

Toma la decisión, ten compasión de ti, humildad para contigo, perdónate, obsérvate,

Toma esa responsabilidad afectiva y quiérete, cúrate, ármate, abrázate, desprendete de todo cauteriza tus heridas, vuelve a soñar otra vez.

Deja que el amor guíe tu corazón, la lógica guíe tu mente.

Piensa que..."Si tienes un carisma bonito, un alma bonita, una esencia bonita...

Si tú bailas bonito, miras bonito, abrazas bonito, besas bonito y quieres bonito. Créeme; mereces a alguien que te quiera igual de bonito...como TÚ”.

Una vez leí que..."El secreto “NO” es correr detrás de las mariposas …

Es cuidar el jardín para que ellas vengan hacia TI "

Piénsalo; mereces a alguien que te ame como tú...eres capaz de amar.

No te mereces menos...se exclusividad.

Y recuerda; que tú vales mucho....

Proceso de Amor Propio

Aprende a vivir sin dolor

A no pedir migajas de Amor

Amor o apego?

 

En las relaciones de pareja es muy importante diferenciar que es el amor y que es el apego.

El amor y el apego suelen ir entrelazados ya que en las relaciones no siempre es amor puro o apego puro , lo más frecuente es una mezcla de ambos y es importante diferenciar qué parte de apego hay en cada relación para tenerlo en cuenta y enfrentarse a ello.

El amor se basa en la libertad de ser y de dejar ser, no se espera que el otro sea como queremos que sea, la pareja te anima a ser tú mismo , a crecer, confiar en ti, en tus capacidades y valores y te anima a perseguir tus sueños. El amor es desinteresado, quiere hacer feliz al otro. En el amor predomina la aceptación, la alegría, la confianza, la libertad, el perdón, la conciliación.

El amor es generoso favorece el crecimiento mutuo, se fomenta el uno al otro lo mejor de cada uno, el amor es eterno sobrevive al paso del tiempo, aunque la relación fracase siempre se desea lo mejor al otro el amor dice "te quiero y quiero hacerte feliz si eso me incluye a mí me encantaría pero si no sigo queriendo tu felicidad"

El apego sin embargo dice.

"Te amo, quiero que me hagas feliz". El apego se sustenta en la creencia de que esa vinculación con la pareja te va hacer feliz te va a dar seguridad y sentido a tu vida , en el apego se limita el crecimiento del otro , se siente un deseo insaciable por la otra persona en el que predominan la ansiedad y el miedo de perderla. En el apego se anula tanto la libertad de la pareja como la propia ya que el apego conlleva dependencia y la incapacidad de tener control en nosotros mismos. En el apego la persona es egoísta , se controla a la pareja , se la chantajea y manipula para evitar que te abandone, se la hace responsable de nuestra felicidad, es decir si no se es feliz siempre es porque la pareja no te da, hace, siente, piensa lo que necesitas y se ve como un fracaso del otro. En el apego se da resentimiento y sensación de traición basados en la creencia de que el otro tiene la obligación de hacerte feliz. Cuando hay apego a pesar de verificar que no se es feliz en la relación no se puede dejar con facilidad, es frecuente ver personas que cuanto peor va una relación ,por el predominio de apego , más se aferran a la pareja , más dependientes se vuelven más obsesionados y angustiados están por el miedo al abandono , predomina la incapacidad de decir No a cualquier propuesta , situación , circunstancia que la pareja proponga por miedo a que pueda ser el motivo por el que le puedan dejar , se convierte en una incapacidad de poder dejar la relación aunque te haga daño.

Las relaciones que piensan que se van a sentir completos a través de la relación con el otro están destinadas a ser tóxicas.

El apego es dolor, rencor, miedo, es retener al otro, pérdida del propio control, es imposición, es compulsivo, obsesivo, se siente síndrome de Abstinencia cuando no se está con la otra persona, es dependiente y adictivo, la persona que lo siente pierde la capacidad de disfrutar de la vida.

Así que si estás viviendo en una relación de apego, trabaja en ti, en tus heridas emocionales para que no tengas que arrastrar a esto a tu pareja y tu relación pueda caminar sin la toxicidad.

Un paso importante es darse cuenta y aceptar que lo estamos padeciendo.

Fórmula para ser feliz

 

La búsqueda de la felicidad como se nos presenta en televisión: alguien sentado en un gran sofá en una casa llena de lujos, frente a un gran televisor, con unos ventanales tremendos que dan a una playa de mil tonos de azul, en total tranquilidad y demás; esa búsqueda, de esa imagen mentirosa y mezquina, nos ha hecho despreciar el esfuerzo, el sacrificio y el compromiso. O ustedes se imaginan cómo sería el segundo año de ese estar ahí sin nada más que hacer, te aseguro que termina siendo un infierno.

Pero esta confusión se da, fundamentalmente, porque hemos confundido felicidad con placer y se nos olvida que todo placer es efímero y se desgasta fácil y rápido; por ello, cuando nos dicen una vida feliz, soñamos con una en la que no hay esfuerzo, ni sufrimiento, ni compromisos, una especie de paraíso del hacer nada. Sin embargo, el diario vivir nos enseña que la felicidad como experiencia de plenitud o de satisfacción plena, como realización existencial, supone el paso por esas otras tres experiencias.

1. Sufrimiento: no es sólo una desgracia, no es sólo algo horrible y desastroso que nos acontece; pues en él también existen lecciones de vida, oportunidades de crecimiento, momentos de reflexión profunda sobre lo que somos y hacemos. El dolor es una manera de proteger nuestra vida, de avisarle al cuerpo que algo no está funcionando bien; del mismo modo, el sufrimiento nos acompaña en la existencia para revolcar la vida y sacarnos de una comodidad que más bien se parece a letargo, a falta de libertad verdadera. El sufrimiento no es algo que se busca, pero sí que se asume, que se supera, que se vive sin tratar de huir a esconderse. La vida está cosida por el sufrir, por eso todo el que te diga que puede hacer que dejes de sufrir es un mentiroso; mientras vivamos nos encontraremos con situaciones que nos resultarán dolorosas, pero es nuestro deber pasar de ellas y volvernos más fuertes cada vez.

2. Sacrificio: una palabra que nos ha enseñado a detestar. Sacrificio nos suena a tontería; pensamos que los que se esfuerzan demasiado son una especie de tontos, de gente sin sentido, de pobres de espíritu. Creemos que sacrificio es contrario a alegría, a felicidad, porque el sacrificio es algo gris y espantoso que forma parte de valores del siglo pasado. Cuando en realidad el sacrificio es la puesta total de lo que somos al servicio de algo que es más grande que nosotros. Un sacrificio es el ejercicio total de la libertad y las fuerzas de nuestro ser a favor de algo que creemos que vale la pena. Nos sacrificamos cuando descubrimos que vale la pena hacerlo. Es poner el empeño en una realidad que queremos alcanzar y por la que hacemos una apuesta existencial.

3. Compromiso: para cosechar primero hay que sembrar, cuidar, regar, podar, etc. No se dan las cosechas de la noche a la mañana sin que hagamos el proceso primero. El compromiso es necesario para que podamos ver los frutos aparecer en nuestras vidas. Es meterle todo y saber que por decisión propia estamos trabajando duro para conseguir un resultado. Es no quitarse al primer escollo, cuando aparezcan las dificultades o lleguen unas andanadas de problemas. Comprometerse es estar dispuesto a vencer mis propias limitantes, no negarlas, sino ampliar el límite, ir cada vez un poco más allá. Es tener disciplina y no ser marioneta de los deseos o de los caprichos que hoy quieren algo y mañana ya no; es hacer lo que corresponde aunque no quiera –como cuando a mí me toca levantarme a las 5:30 de la mañana para trabajar editando mis portales de Google, porque es un compromiso que adquirí hace más de 10 años con esa institución. Porque uno sabe que las grandes cosas en la vida no se consiguen con un golpe de suerte, sino con muchos golpes de compromiso y disciplina.

La felicidad no es un estado sin sombras y sin conflictos, no es una eterna carcajada; sino un modo de asumir nuestra vida, una apuesta por lo importante y una libertad interior para ir asumiendo y dejando, dejando y asumiendo, todo lo que la vida nos va poniendo en el camino que recorremos. Busca bien, seguro hallarás, si es que sabes lo que buscas. Ah… se me olvidaba, no hay fórmulas para encontrar la felicidad. Sé feliz.

Quien vive con miedo no puede ser feliz

¿Qué hacer con la gente que no nos quiere y se comporta como nuestros enemigos?

Así me pregunta una señora, con cara de tristeza y de angustia. Le respondo que debe comenzar por hacer realidad la petición que nos hace el evangelio de amar a nuestros enemigos.

Sí, en el evangelio se nos pide que en nuestro corazón no haya odio, ni rencor, ni ansias de venganza contra nadie, ni aún contra aquellos contra los que tendríamos razones para tener esos sentimientos. Es más, se nos pide orar por nuestros enemigos, y ¡Pilas! Estoy seguro de que esa oración que se nos pide por ellos es de bendición y prosperidad. No te imagino diciéndole a Dios Amor ¡elimínalos! No. Eso no cabe en la lógica de misericordia de Dios.

Teniendo esta petición del Señor como presupuesto le propuse a la señora las siguientes reflexiones:

1. Hay gente que no nos quiere y tienen razón para no hacerlo, pues nosotros le hemos fallado o, simplemente, le hemos hecho daño –algunas veces sin darnos cuenta y otras veces con toda la intención- y están resentidas. A ellas debemos pedirles perdón y hacer un cambio de actitud que no nos permita dañarlos más. Tenemos que ser conscientes de quiénes somos y de qué hacemos, sabiendo comprender las reacciones de los demás ante nuestros comportamientos. Es obvio, que ninguna acción justifica una reacción violenta; pero también es claro que, algunas veces, nos hemos ganado -por nuestros comportamientos y actitudes- el no-cariño de los otros. La solución es pedir perdón. Ahora, si la otra persona no nos quiere perdonar está claro que no podemos hacer nada más. Recordemos que no podemos obligar a nadie a que nos perdone. Esta es una decisión personal.

Por ello les invito a ser humildes en reconocer sus faltas y estar dispuestos a pedir perdón.

2. La gente que no nos quiere, con sus criticas y con sus ataques nos hace mucho bien. Por eso Maquiavelo decía que era necesario escoger bien a los enemigos. Cuando alguien te ataca, o te critica duro, muy seguramente te muestra flancos de tu vida que son débiles y que debes trabajar para fortalecerlos. Es decir, nadie te ataca por la parte más fuerte que tengas, ni te critica por lo bueno que eres y haces. Luego entonces, sus críticas te pueden servir para descubrir qué no estás haciendo bien o en qué te estás equivocando. Eso es una ganancia, ya que te hace conocerte más y saber que es lo que proyectas hacia los otros.

3. Hay que defenderse. En medio de la civilidad. Con control de las emociones. Sin miedos. Cada uno tiene derecho -y para eso está la ley – a su buen nombre, a la salvaguardar su integridad, a los espacios necesarios para desarrollarse. Uno nunca debe creer que la violencia es una solución, pues ella engendra más violencia. Sin embargo hay que aprender a plantarse y a saber que hay derecho a decir que no, con firmeza y claridad, y hacerse respetar. El peor enemigo es el miedo; a éste no lo podemos dejar anidar en nuestro corazón, sino que hay que ser contundentes con él. Al fin y al acabo, estamos en las manos de Dios. Como dice Pablo: “Si vivimos vivimos para Cristo y si Morimos, morimos para Cristo”.

4. Hay algunos a los que no hay que pararle bola. Ya que muchas de esas personas no nos quieren, gente de malos sentimientos, que por su envidia o por sus complejos, nunca tratan de hacer el bien, sino se empeñan en hacer el mal, y creen que su cielo es el infierno de los demás. No vale la pena desgastarse con ellos. Mucha gente está pendiente de lo que te sucede o no te sucede para sufrir, eso no debe atraparte. Tienes que vivir con algo de indiferencia esos temas.

5. Tener claro que Dios te protege. Eres inteligente y Responsable. Vives sabiendo qué hacer y cómo comportarte; pero confiando en el poder de Dios. Él lo es todo y tienes que estar seguro de su presencia en tu vida. Di muchas veces lo que dice el salmista: Mi ayuda viene del Señor, Creador del cielo y de la tierra. ¡Nunca permitirá que resbale¡ ¡Nunca se dormirá el que te cuida! No. Él nunca duerme; nunca duerme el que cuida de su pueblo. Hay que vivir por tanto con la seguridad de la fe.

Insisto en lo que ideal es no tener enemigos; pero si, por esas condiciones humanas aparecen, hay que saber actuar frente a ellos y no temer. Quien vive con miedo no puede ser feliz. Eso sí, tampoco se trata de ser un “gallito de pelea”, porque esos siempre terminan en la olla del sancocho.

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