
Las glándulas salivales trabajan en silencio miles de veces al día, pero son esenciales para hablar, comer y proteger tu boca.
En esta imagen se observan las tres principales glándulas salivales: las parótidas (ubicadas delante de las orejas), las submandibulares (debajo de la mandíbula) y las sublinguales (debajo de la lengua). Juntas producen entre 1 y 1.5 litros de saliva cada día.
La saliva no solo humedece la boca. También ayuda a formar el bolo alimenticio, facilita la deglución, inicia la digestión de algunos alimentos, protege los dientes contra las caries y contribuye a controlar el crecimiento de bacterias y hongos.
Cuando estas glándulas se alteran pueden aparecer síntomas como boca seca, dolor, inflamación, dificultad para comer, mal sabor de boca o aumento de volumen en la cara o debajo de la mandíbula. Entre las causas más frecuentes se encuentran los cálculos salivales, infecciones, enfermedades autoinmunes como el síndrome de Sjögren y algunos tumores de las glándulas salivales.
Si notas una masa persistente cerca de la mandíbula, debajo de la lengua o delante de la oreja, especialmente si aumenta de tamaño o produce dolor, es importante buscar valoración médica.
Mensaje final: El contenido ofrecido es exclusivamente para fines informativos y de formación. No equivale a una evaluación médica presencial. Cualquier síntoma debe ser valorado por un profesional de la salud.