La esterilidad es un trastorno del aparato reproductor, masculino o femenino, definido por la
Organización Mundial de la Salud (OMS) como la incapacidad de lograr un embarazo tras 12 meses o más de relaciones sexuales regulares sin protección. Afecta a 1 de cada 6 personas a nivel mundial, requiriendo diagnóstico médico especializado para determinar si la causa es ovárica, tubárica, uterina, espermática o idiopática (desconocida).
Aspectos clave de la esterilidad:
Tipos:
Primaria: La pareja nunca ha logrado un embarazo.
Secundaria: Se han producido embarazos previos (independientemente de si llegaron a término), pero ahora no se consigue.
Causas Femeninas (Factor Ovárico/Tubárico):
Disfunción ovulatoria (Síndrome de Ovario Poliquístico, estrés, problemas tiroideos).
Obstrucción de trompas de Falopio.
Edad avanzada (especialmente >35 años).
Endometriosis o insuficiencia ovárica prematura.
Causas Masculinas (Factor Espermático):
Baja producción o mala calidad del esperma (espermatozoides).
Obstrucción de los conductos deferentes.
Problemas de erección o eyaculación.
Factores externos: Consumo de tabaco, alcohol, drogas y obesidad.
Diagnóstico y Tratamiento: Se realizan ecografías, análisis hormonales y seminogramas. Los tratamientos incluyen cambios en el estilo de vida, fármacos para la ovulación, inseminación artificial o fecundación in vitro (FIV).
Es crucial diferenciar la esterilidad (imposibilidad de concebir) de la infertilidad (imposibilidad de llevar un embarazo a término, resultando en abortos de repetición).