La acalasia de cardias es un trastorno esofágico crónico y raro en el que el músculo del esfínter esofágico inferior no se relaja al tragar y el esófago pierde su capacidad de mover los alimentos hacia el estómago. Esto provoca la acumulación de comida, causando dificultad para deglutir (disfagia), regurgitación y dolor en el pecho.
Síntomas Principales Disfagia: Dificultad para tragar sólidos y, en fases avanzadas, líquidos.
Regurgitación: Retorno de alimentos no digeridos hacia la boca, lo que puede causar tos nocturna o neumonía por aspiración.
Dolor torácico: Episodios intermitentes que pueden confundirse con problemas cardíacos.
Pérdida de peso: Debido a la incapacidad de retener y absorber los alimentos.
Causas: Aunque su causa exacta no se comprende del todo, suele deberse a la degeneración de las células nerviosas del esófago, un proceso que los especialistas sospechan podría desencadenarse por una respuesta autoinmunitaria o infecciones virales.
Diagnóstico: Para confirmar la enfermedad, los médicos suelen utilizar tres pruebas principales: Manometría esofágica de alta resolución: Es la prueba definitiva para medir las contracciones musculares y la presión del esfínter esofágico.
Esofagograma (radiografía con bario): Permite visualizar el tránsito de los alimentos; suele mostrar un esófago dilatado con una terminación estrecha en forma de "pico de ave" o "cola de ratón".
Endoscopia superior: Se utiliza para examinar el interior del conducto y descartar otras afecciones, como tumores.
Tratamiento: La acalasia no tiene cura, pero existen tratamientos muy efectivos y mínimamente invasivos que alivian los síntomas y mejoran la calidad de vida. Los principales enfoques incluyen:
Miotomía endoscópica peroral (POEM): Un procedimiento mínimamente invasivo donde se realiza un corte en el músculo del esfínter esofágico desde el interior del esófago.
Miotomía de Heller: Una cirugía que corta las fibras musculares del esfínter para permitir el paso de los alimentos, a menudo combinada con una cirugía antirreflujo.
Dilatación con balón: Se utiliza un endoscopio para introducir un balón en el esfínter y expandirlo, ensanchando la abertura.
Inyección de toxina botulínica (Bótox): Relaja temporalmente el músculo del esfínter. Suele reservarse para pacientes que no son candidatos a cirugía.