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jueves, 6 de noviembre de 2025

Glándula de Bartolino

Una glándula de Bartolino inflamada, conocida como bartolinitis, ocurre cuando los conductos de estas glándulas se obstruyen, causando que el líquido se acumule y forme un quiste o, si se infecta, un absceso. El tratamiento depende de si es infecciosa y su gravedad: puede ir desde baños de asiento con agua tibia y analgésicos hasta antibióticos y, en casos persistentes, cirugía para drenar o extirpar la glándula. 
Causas
Obstrucción del conducto: La secreción de las glándulas se vuelve más densa y bloquea la salida de los conductos. 
Infección: Las bacterias pueden entrar en la glándula (a menudo provienen de la piel o el tracto digestivo) y causar una infección. 
Síntomas
Aparición de un bulto sensible o doloroso cerca de la abertura vaginal.
Enrojecimiento e hinchazón en el área.
Dolor, especialmente al caminar, sentarse o tener relaciones sexuales.
Fiebre (generalmente no está presente en infecciones locales, a menos que el absceso sea grande).
Secreción purulenta en caso de infección. 
Tratamiento
Para inflamación leve o quiste no infectado:
Baños de asiento con agua tibia: Sumergirse en agua tibia varias veces al día puede ayudar al quiste a romperse por sí solo. 
Compresas tibias: Aplicar compresas tibias en la zona puede aliviar el dolor. 
Analgésicos y antiinflamatorios: Para controlar el dolor y la inflamación. 
Para absceso o infección:
Antibióticos: Si hay infección bacteriana, se recetan antibióticos. 
Drenaje quirúrgico: El médico puede hacer una pequeña incisión para drenar el pus del absceso. 
Para casos recurrentes o crónicos:
Cirugía: En casos graves o recurrentes, se puede realizar una marsupialización (para crear una nueva abertura para la glándula) o la extirpación completa de la glándula, que generalmente no afecta la lubricación de manera significativa.
Prevención
Mantener una buena higiene íntima, especialmente si se tiene actividad sexual. 
Evitar el uso de jabones o productos irritantes en la zona genital. 
Cuidar la zona perianal para prevenir la contaminación con bacterias como la E. coli. 

Leimioma intramural

 

Un leiomioma intramural del útero es un tumor benigno (no canceroso) que crece dentro de la pared muscular del útero. Estos tumores son muy comunes y a menudo asintomáticos, pero pueden causar síntomas como sangrado menstrual anormal, dolor pélvico, estreñimiento o problemas urinarios, dependiendo de su tamaño y ubicación. El diagnóstico se realiza mediante exámenes pélvicos y estudios de imagen como la ecografía.

Características principales

Benignidad:

    Los leiomiomas intramurales son tumores benignos y rara vez se vuelven cancerosos.

    Crecimiento:

    Crecen en el miometrio, que es la capa muscular del útero, pudiendo variar su tamaño desde pequeño hasta grande.

    Causas:

    Su desarrollo se relaciona con factores hormonales, como los estrógenos y progestágenos.

Síntomas

Aunque muchos no presentan síntomas, los más comunes incluyen:

Sangrado menstrual abundante, prolongado o irregular.

    Presión o dolor pélvico.

    Necesidad de orinar con más frecuencia o dificultad para vaciar la vejiga.

    Estreñimiento.

    Dolor de espalda o piernas.

    En algunos casos, pueden causar problemas de fertilidad o abortos recurrentes.

 Diagnóstico

Exploración física: Se puede detectar durante un examen pélvico.

Ecografía transvaginal: Es el estudio de imagen más importante para confirmar el diagnóstico y evaluar el tamaño y ubicación.

Resonancia magnética (RM): Aporta información más detallada sobre la relación del tumor con otras estructuras cercanas.

Tratamiento

El tratamiento depende de los síntomas y del impacto en la calidad de vida.

Observación: Si no hay síntomas, el médico puede recomendar un seguimiento periódico.

Tratamiento farmacológico: Se pueden usar medicamentos hormonales para controlar el crecimiento.

Embolización de arterias uterinas: Procedimiento radiológico para cortar el suministro de sangre al mioma.

Cirugía: La cirugía puede ser necesaria si los síntomas son severos o el mioma es muy grande. La miomectomía es la extirpación quirúrgica del mioma.

 

Tubas uterinas congestivas: 

Las "tubas uterinas congestivas"

se refieren a una inflamación o hinchazón de las trompas de Falopio, que puede estar causada por una infección o endometriosis, y puede dificultar la fertilidad. Aunque a menudo no presenta síntomas evidentes, puede manifestarse con dolor pélvico, fiebre, sangrado irregular o secreción vaginal. El tratamiento y la capacidad para quedar embarazada dependen de la causa y la severidad de la inflamación.

Causas

Infección pélvica: La causa más común es la Enfermedad Inflamatoria Pélvica (EIP), a menudo provocada por infecciones de transmisión sexual como la clamidia y la gonorrea.

    Endometriosis: La presencia de tejido endometrial fuera del útero puede afectar las trompas.

    Hidrosalpinx: Una infección puede provocar la acumulación de líquido en el extremo de la trompa, que se dilata y se bloquea.

    Cirugía pélvica: Las adherencias que se forman después de una cirugía abdominal o pélvica pueden obstruir las trompas.

Síntomas

A menudo, no hay síntomas.

    Dolor en la zona pélvica.

    Fiebre, náuseas.

    Sangrado irregular.

    Dolor durante el coito o al orinar.

    Secreción vaginal anormal.

Diagnóstico

Una histerosalpingografía (HSG) puede determinar si las trompas están bloqueadas.

Tratamiento y fertilidad

Infección: Si la causa es una infección, el tratamiento principal son los antibióticos.

    Obstrucciones leves: La canulación tubárica selectiva puede abrir bloqueos próximos al útero.

    Bloqueos severos o irreversibles:

    Fecundación in vitro (FIV): Es la técnica de reproducción asistida más indicada, ya que la fecundación se realiza en el laboratorio, sin que las trompas intervengan.

    Inseminación artificial (IA): Puede ser una opción si solo una trompa está obstruida.

    En casos extremos: Puede ser necesaria la salpingectomía, que es la extirpación de las trompas. 

 

 

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sábado, 1 de noviembre de 2025

Quistes hepáticos

 

Un quiste en el hígado es un saco lleno de líquido que generalmente es benigno y no requiere tratamiento, pero a veces puede causar síntomas como dolor. El diagnóstico se realiza a menudo por accidente mediante pruebas de imagen como una ecografía o un TAC. El tratamiento depende del tipo y tamaño del quiste, pudiendo incluir solo seguimiento, o tratamiento médico o quirúrgico si es sintomático o de un tipo complejo.

Qué es un quiste hepático

Un quiste hepático es un saco con líquido en el hígado.

    La mayoría son benignos (no cancerosos).

    No suelen interferir con la función hepática ni causar síntomas.

 Tipos y causas

 Quistes simples:

    La mayoría de los casos son quistes simples, que no requieren tratamiento.

Enfermedad hepática poliquística (EHP):

Es un trastorno hereditario en el que crecen múltiples quistes, y en algunos casos puede ser más grave.

Quistes parasitarios:

Pueden ser causados por parásitos, como en la equinococosis quística, que pueden requerir un tratamiento específico con medicamentos y/o cirugía.

Síntomas

Muchos quistes son asintomáticos.

Cuando causan síntomas, estos pueden incluir:

Dolor o molestia en la parte superior derecha del abdomen.

Sensación de hinchazón o saciedad temprana.

Dolor de espalda.

Diagnóstico

A menudo se descubren de forma incidental durante una ecografía o TAC realizada por otro motivo.

Un médico puede confirmar el diagnóstico y evaluar las características del quiste.

Tratamiento

Quistes simples asintomáticos: No necesitan tratamiento ni seguimiento.

Quistes sintomáticos o complejos: Pueden requerir tratamiento, que depende del tipo y tamaño, y puede incluir:

Observación con seguimiento por imágenes.

Drenaje percutáneo.

Cirugía (laparoscopia o extirpación).

Tratamiento con medicamentos antiparasitarios para quistes hidatídicos

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