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jueves, 23 de enero de 2025

Infecciones virósicas de las vías aéreas

 Infecciones virósicas de las vías aéreas (Laringitis, faringitis, sinusitis, ronquera, tos, traqueítis)

Las infecciones virales suelen afectar las vías respiratorias superiores o inferiores. Aunque estas infecciones respiratorias pueden clasificarse en función del virus causante (p. ej., gripe), en general se distinguen clínicamente de acuerdo con el síndrome (p. ej., resfriado común, bronquiolitis, laringotraqueobronquitis [crup], neumonía). Cada microorganismo específico suele producir manifestaciones clínicas características (p. ej., el rinovirus causa típicamente resfriado común, el virus sincitial respiratorio [VSR] es el responsable del bronquiolitis), pero en realidad cada uno puede provocar muchos síndromes respiratorios de etiología viral.
La gravedad de la enfermedad respiratoria viral es muy variable y la enfermedad grave se detecta con mayor frecuencia en pacientes de edad avanzada y lactantes. La morbilidad puede deberse directamente a la infección viral o estar asociada con mecanismos indirectos generados por la exacerbación de trastornos cardiopulmonares subyacentes o por una sobreinfección bacteriana de los pulmones, los senos paranasales o el oído medio.
Normalmente, evaluación clínica y epidemiología local.
En ocasiones, pruebas de diagnóstico
Las infecciones respiratorias virales suelen diagnosticarse clínicamente sobre la base de los síntomas y la epidemiología local. Para la atención del paciente, el diagnóstico del síndrome suele ser suficiente; la identificación de un patógeno específico rara vez es necesaria.
En general, las pruebas de diagnóstico se deben reservar para las siguientes circunstancias:
Situaciones en las que conocer el patógeno específico afecta el manejo clínico.
Vigilancia epidemiológica (es decir, identificación y determinación de la causa de un brote)
La identificación de patógenos puede ser importante en los casos raros cuando se contempla la terapia antiviral específica. Actualmente, estos casos se limitan a gripe temprana o grave, COVID-19, neumonía grave por adenovirus, o Infección por RSV en pacientes con inmunocompromiso grave. La identificación del patógeno específico (en particular, el virus influenza o RSV en pacientes hospitalizados o que residen en una institución) también puede ser importante para identificar y contener posibles brotes.
Hay pruebas de diagnóstico rápidas basadas en el antígeno que se realizan en el punto de atención y a las que puede accederse con facilidad para diagnosticar gripe, RSV y SARS-CoV-2, pero estas tienen menor sensibilidad que las pruebas de laboratorio. Las pruebas para el centro de atención generalmente se reservan para los casos en que el diagnóstico clínico es incierto.
Se está considerando la terapia antiviral.
La identificación del patógeno viral evitaría la evaluación o el tratamiento adicional de una infección bacteriana.
La detección basada en la reacción en cadena de la polimerasa (RCP) para patógenos virales en un panel multiplex (o individualmente para el virus de la gripe y VRS y SARS-CoV-2) está disponible en muchos laboratorios clínicos. Estas pruebas son rápidas y más sensibles que las pruebas en el centro de atención y, cuando están disponibles, se prefieren para fines clínicos.
Soporte
A veces, antivirales
El tratamiento de las infecciones respiratorias virales suele ser de sostén.
Los antibióticos no son eficaces contra los virus patógenos y no se recomienda la profilaxis contra las infecciones bacterianas secundarias. Sólo deben administrarse antibióticos cuando se desarrolla una infección bacteriana. En los pacientes con enfermedad pulmonar crónica, pueden administrarse antibióticos con menos restricciones.
La aspirina no debe usarse en pacientes ≤ 18 años con sospecha de infección viral de las vías aéreas, porque el síndrome de Reye es un riesgo.
Algunos pacientes experimentan tos durante semanas después de la resolución de una infección de las vías respiratorias superiores, pero estos síntomas pueden disminuir si se administran broncodilatadores o corticoides por vía inhalatoria.
En ciertos casos, los antivirales pueden ser útiles:
El oseltamivir y el zanamivir son eficaces contra la gripe.
La ribavirina, un análogo de la guanosina que inhibe la replicación de numerosos virus RNA y DNA, puede indicarse en pacientes con inmunodeficiencia grave e infección respiratoria baja por VSR.
Palivizumab, un anticuerpo monoclonal para la proteína de fusión del VRS, se utiliza para prevenir la infección por VRS en ciertos lactantes de alto riesgo.
Puede considerarse la administración de nirmatrelvir con ritonavir, remdesivir, molnupiravir o anticuerpos monoclonales después del inicio de los síntomas de COVID-19 para prevenir la progresión a enfermedad grave en pacientes de alto riesgo, y remdesivir y anticuerpos monoclonales para COVID-19 grave.
El cultivo celular o las pruebas serológicas son más lentas que las de PCR, pero pueden ser útiles para la vigilancia epidemiológica

Gangrena pulmonar

 Gangrena pulmonar

El absceso pulmonar es una infección necrosante del pulmón caracterizada por una lesión cavitaria repleta de pus. Normalmente es causado por la aspiración de secreciones bucales en pacientes que tienen alteraciones de la conciencia. Los síntomas son tos persistente, fiebre, sudores y pérdida de peso. El diagnóstico se basa sobre todo en la radiografía de tórax. El tratamiento suele efectuarse con una combinación de beta-lactámicos/inhibidor de beta-lactamasas o un carbapenémico. Los abscesos pulmonares son causados mayormente por la aspiración de secreciones bucales en pacientes que tienen alteraciones de la conciencia; por lo tanto, las bacterias anaerobias se encuentran entre los patógenos frecuentes. 

Sospechar absceso pulmonar en pacientes propensos a la aspiración, que tienen síntomas constitucionales y pulmonares subagudos, y cuya radiografía de tórax muestra lesiones compatibles como cavidades. Tratar inicialmente con antibióticos; si los pacientes no responden dentro de 7 a 10 días, evaluarlos para patógenos inusuales o resistentes, lesiones obstructivas bronquiales y causas no infecciosas de cavitación pulmonar. Drenar empiemas y considerar la extirpación quirúrgica o drenaje de abscesos pulmonares que no respondan a la fármacoterapia y para la gangrena pulmonar.





Hipo

 Hipo

El hipo es un movimiento involuntario (espasmo) del diafragma, el músculo que se encuentra en la base de los pulmones. El espasmo es seguido de un cierre rápido de las cuerdas vocales. El cierre de estas produce un sonido característico.
menudo, el hipo comienza sin razón aparente. Con frecuencia suele desaparecer después de algunos minutos. En pocas ocasiones, el hipo puede durar días, semanas o meses. El hipo es común y normal en recién nacidos y en bebés.
Las causas pueden incluir:
Cirugía abdominal
Enfermedad o trastorno que irrite los nervios que controlan el diafragma (incluyendo pleuresía, neumonía o enfermedades de la parte superior del abdomen)
Alimentos o líquidos picantes o condimentados
Emanaciones nocivas
Accidente cerebrovascular o tumor que afecte el cerebro
Por lo general, no hay una causa específica para el hipo.
No existe una forma segura de detener el hipo, pero existen muchas sugerencias comunes que se pueden intentar:
Respirar repetitivamente dentro de una bolsa de papel.
Tomar un vaso de agua fría.
Comer una cucharadita (4 gramos) de azúcar.
Contener la respiración.
Si necesita ver a su proveedor debido al hipo, le harán un examen físico y algunas preguntas sobre el problema.
Las preguntas pueden incluir:
¿Le da hipo con facilidad?
¿Cuánto tiempo ha durado este episodio de hipo?
¿Ha consumido algo caliente o condimentado recientemente?
¿Ha consumido bebidas carbonatadas recientemente?
¿Ha estado expuesto a algún tipo de emanaciones de humo?
¿Qué ha intentado para aliviar el hipo?
¿Qué le ha dado resultado en el pasado?
¿Qué tan efectivo fue el intento?
¿Se detuvo el hipo por un rato y luego comenzó de nuevo?
¿Tiene otros síntomas?
Los exámenes adicionales solo se realizan cuando se sospecha de una enfermedad o de un trastorno como causa del hipo.
Para tratar el hipo que no desaparece, el proveedor puede realizar un lavado gástrico o un masaje del seno carotídeo en el cuello. NO intente realizar el masaje carotídeo por su cuenta. Esto lo debe hacer un proveedor.
Si el hipo continúa, los medicamentos pueden ayudar. La introducción de una sonda en el estómago (colocación de una sonda nasogástrica) también puede servir.
En muy pocas ocasiones, si los medicamentos u otros métodos no funcionan, se puede intentar un tratamiento como el bloqueo del nervio frénico, el nervio que controla el diafragma.

Faringitis crónica

 Faringitis crónica

Se consideran un tema aparte las faringitis crónicas como procesos inflamatorios crónicos favorecidos por factores predisponentes o factores constitucionales o inmunológicos. Dos agentes muy especiales de faringitis crónicas son el Mycobacterium tuberculosis y el Treponema pallidum (sífilis). La faringitis crónica es una enfermedad caracterizada por la inflamación e irritación de la mucosa que reviste la faringe. 

Este tipo de faringitis comprende cualquier inflamación en la zona, sea su causa interna o externa. Asimismo, la faringitis crónica cuenta con su propia clasificación, la que lo divide en subclases que permiten a los profesionales de la medicina aplicar tratamientos más efectivos. Las tres subclases de faringitis crónica son: 

Faringitis Crónica Simple: Se caracteriza por causar una mucosa faríngea evidentemente inflamada e irritada. Faringitis Crónica Granulosa: Además de la inflamación e irritación común, se denota una mucosa granulosa debido al agrandamiento del tejido linfático de la faringe. Faringitis Crónica Seca: Además de la inflamación e irritación común, la mucosa se seca, causando una incómoda sensación de sequedad. En algunos casos, el tejido linfático también causa mucosa granulada. Cuando se deben definir claramente los síntomas de la faringitis crónica, esto depende del subtipo al que corresponda. Lo que se sobreentiende es que cualesquiera de los subtipos de faringitis crónica no presentan síntomas permanentes, sino que, al contrario, se manifiestan cuando el paciente se expone a los agentes causantes.

Para entender mejor los síntomas de esta condición, lo mejor es observarles desde cada subtipo definido: Faringitis Crónica Simple: Tos irritativa, carraspera, sensación de tener un objeto extraño en la faringe, incomodidad al tragar comidas y bebidas, enrojecimiento de los tejidos. Faringitis Crónica Granulosa: Los síntomas anteriores junto con la inflamación severa del tejido linfático, lo que aumenta la sensación de tener un objeto extraño en la garganta, así como mayor dificultad para tragar con dolor añadido y necesidad de carraspeo. Faringitis Crónica Seca: Los síntomas anteriores junto con la atrofia de la mucosa de la faringe, la cual se vuelve seca y brillante. Además, se sufre de la aparición de una mucosidad viscosa sobre los tejidos de la faringe y existe la posibilidad de desarrollo de laringitis o rinitis. unados a estos síntomas, algunos pacientes podrían sufrir trastornos del sueño, causando interrupciones durante la noche, y sensaciones de ahogo. Tal como para los síntomas, se utiliza una subclasificación propia para definir la faringitis crónica según las causas originarias del problema. Una vez identificada la causa, esta subclasificación permite un tratamiento más acertado. 

Las subcategorías de faringitis crónica según la etiología son: Faringitis Crónica Respiratoria: Las causas son principalmente externas. Algunos buenos ejemplos se dan en fumadores o personas en ambientes donde aspiran humo de tabaco, otros humos químicos irritantes, estar en un ambiente seco o abundante en polvo. En caso puntuales, el respirar por la boca con mucha frecuencia juega un rol fundamental en el desarrollo de la enfermedad. Faringitis Crónica Digestiva: La causa principal es sufrir de reflujo gastroesofágico, condición que irrita los tejidos de la faringe. También afectan el consumo excesivo de alcohol y las comidas picantes. Faringitis Crónica Alérgica: Los causantes son todos los agentes alérgenos que irriten los tejidos y la mucosa faríngea, haciendo interacción directa. Faringitis Crónica Metabólica: Casi exclusivo de causas interiores, este tipo de faringitis crónica es causada por distintos trastornos metabólicos, como la diabetes, y por trastornos hormonales como el hipotiroidismo y la menopausia. 

La única manera efectiva de tratar la faringitis crónica es identificando adecuadamente sus causas y ajustando el estilo de vida para que el paciente pueda evitar tanto como sea posible a los agentes desencadenantes. Algunos ejemplos de tratamiento según etiología son: Faringitis Crónica Respiratoria: Evitar los ambientes secos o con abundante polvo, así como los humos químicos irritantes. Resulta fundamental dejar de fumar en caso de que este sea un factor en la vida del paciente y el estar bien hidratado. Faringitis Crónica Digestiva: El tratamiento conduciría a tratar la causa principal, la cual es el reflujo gastroesofágico. Para ello, un gastroenterólogo definiría una nutrición adecuada, así como prohibiría el consumo de alcohol y en algunos casos la toma de antiácidos. Faringitis Crónica Alérgica: Someterse a una prueba de alergias para conocer cuáles son los agentes alérgenos que afectan al paciente, definiendo en ese momento una estrategia para evitarles al día a día. Faringitis Crónica Metabólica: Después de conocer el trastorno metabólico o hormonal correspondiente que esté afectando al paciente, se debe proceder a controlar la condición causante.

Esclerosis pulmonar (Fibrosis pulmonar)

 Esclerosis pulmonar (Fibrosis pulmonar)

La esclerodermia es una enfermedad rara. Puede desarrollarse enfermedad pulmonar intersticial difusa en pacientes con esclerodermia, lo que significa que el tejido pulmonar puede presentar cicatrización, complicando la entrada de oxígeno en la sangre, lo que provoca dificultad para respirar

Disnea

 Disnea

La disnea es la dificultad respiratoria o falta de aire. Es una sensación subjetiva y por lo tanto de difícil definición. La dificultad respiratoria es una afección que involucra una sensación de dificultad o incomodidad al respirar o la sensación de no estar recibiendo suficiente aire.

Bronquitis crónica

 Bronquitis crónica:

La enfermedad pulmonar obstructiva crónica es la limitación al flujo de aire causada por una respuesta inflamatoria a toxinas inhaladas, a menudo el humo del cigarrillo. La deficiencia de alfa-1 antitripsina y varias exposiciones ocupacionales son causas menos comunes en los no fumadores. Los síntomas consisten en tos productiva y disnea que se va desarrollando en el transcurso de años; signos usuales son la disminución de los ruidos respiratorios, una fase espiratoria de la respiración prolongada y sibilancias. Los casos graves pueden complicarse por pérdida de peso, neumotórax, episodios agudos frecuentes de descompensación, insuficiencia cardíaca derecha y/o insuficiencia respiratoria aguda o crónica. El diagnóstico se basa en la anamnesis, el examen físico, la radiografía de tórax y las pruebas de la función pulmonar.
El tratamiento consiste en broncodilatadores, corticoides y, cuando es necesario, oxígeno y antibióticos. Los procedimientos de reducción del volumen pulmonar o de trasplante se utilizan en la enfermedad avanzada. La supervivencia en la enfermedad pulmonar obstructiva crónica está relacionada con la gravedad de la limitación del flujo de aire y la frecuencia de las exacerbaciones. La enfermedad pulmonar obstructiva crónica incluye Bronquitis obstructiva crónica (definida por la clínica) Enfisema (definido por la anatomía patológica y la radiología) Muchos pacientes tienen características de ambos. La bronquitis obstructiva crónica es una bronquitis crónica con obstrucción del flujo de aire. La bronquitis crónica se define como tos productiva la mayoría de los días de la semana durante al menos 3 meses de duración total en 2 años sucesivos.
La bronquitis crónica se convierte en una bronquitis obstructiva crónica si aparece evidencia espirométrica de obstrucción del flujo de aire. La bronquitis asmática crónica es una enfermedad similar que se superpone, caracterizada por tos productiva crónica, sibilancias y obstrucción al flujo de aire parcialmente reversible; aparece sobre todo en fumadores con antecedentes de asma. En algunos casos, la distinción entre bronquitis obstructiva crónica y bronquitis asmática crónica es poco clara y puede denominarse superposición de asma enfermedad pulmonar obstructiva crónica (AOC).
El enfisema es la destrucción del parénquima pulmonar que conduce a la pérdida del retroceso elástico y de los tabiques alveolares y la tracción radial de la vía aérea, que aumenta la tendencia al colapso de la vía aérea. A continuación, se produce la hiperinsuflación pulmonar, la limitación al flujo de aire y el atrapamiento de aire. Los espacios aéreos se agrandan y pueden, por último, aparecer vesículas enfisematosas o bullas. Se cree que la obliteración de las vías aéreas pequeñas es la lesión más temprana que precede al desarrollo de enfisema.
La enfermedad pulmonar obstructiva crónica está aumentando en todo el mundo debido al aumento del tabaquismo y la reducción de la mortalidad por enfermedades infecciosas. En algunas regiones, el uso generalizado de combustibles de biomasa, como madera, hierbas u otros materiales orgánicos, también contribuye a la prevalencia de la enfermedad pulmonar obstructiva crónica. Las tasas de mortalidad por enfermedad pulmonar obstructiva crónica pueden ser más altas en los países con servicios médicos insuficientes que en aquellos donde la atención médica es más fácil de acceder. La enfermedad pulmonar obstructiva crónica fue responsable de millones de muertes en todo el mundo en 2019 y es la tercera causa de muerte.
La pandemia de COVID-19 ha planteado un riesgo particular para los pacientes con enfermedad pulmonar obstructiva crónica. La tasa de mortalidad de los pacientes con enfermedad pulmonar obstructiva crónica y COVID-19 fue del 15% frente al 4% en aquellos sin enfermedad pulmonar obstructiva crónica. Las tasas de hospitalización fueron dos veces mayores para los pacientes con enfermedad pulmonar obstructiva crónica con COVID-19 en comparación con aquellos sin enfermedad pulmonar obstructiva crónica.
Sin embargo, en general, COVID-19 se ha asociado con una reducción mundial en las hospitalizaciones por enfermedad pulmonar obstructiva crónica. Las razones para esto no están claras, pero se cree que reflejan la reducción de la exposición a otras infecciones virales como resultado del aumento de las precauciones para prevenir la infección respiratoria. Además, se especula que las hospitalizaciones se redujeron durante la pandemia porque los pacientes con emergencias médicas, como una exacerbación aguda de la enfermedad pulmonar obstructiva crónica, evitaron el departamento de emergencias por temor a contraer COVID-19 .

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