Una reflexión que necesitamos leer una y otra vez, ya que nos hemos acostumbrado a relaciones generoso-mendigo, amo-esclavo, señor-servidor. Lo cual no es posible en una relación afectiva que quiera llenar de felicidad a los que la vivan.
Estoy seguro que no debemos ser mendigos de amor, ni rogar ni tampoco insistir a quien no quiere brindar amor o aceptar el que se ofrece.
Por ello he redactado esta reflexión sobre no mendigar amor. Estoy convencido que cada uno de nosotros puede ser protagonista de su vida y puede llevar las riendas de su proyecto existencial. Estoy claro en que cada uno de nosotros tiene en su corazón, en su mente, en su ser todo lo que requiere para realizar con éxito cada una de las tareas que tiene. No acepto ninguna mendicidad.
Creo que existimos para ser dueños de nuestra vida y no para suplicarle nada a nadie. No me gusta la esclavitud. Me rebelo contra cualquiera esclavitud. Dolorosamente entre nosotros, y tal vez por el espíritu consumista de la sociedad en la que vivimos, cada día se buscan establecer distintas esclavitudes disfrazadas de hobbies, de modas, de nuevas tendencias. Una de ellas es la dependencia emocional. Si, nuestra sociedad nos enseña a “mendigar cariño” tal vez porque sabe que en la medida que menos seguros nos sintamos de nosotros mismos y necesitemos de las “migajas” de los otros somos más compradores.
Hoy quiero advertirte sobre expresiones que dicen personas que son importantes afectivamente para nosotros y que son sospechosas de que en el corazón de esa persona se puede esconder la intención implicita o explicita de dominarnos, someternos y tratarnos como sus mendigos.
Ponte alerta ante expresiones cómo:
“¿Qué harías sin mí?”: No sé tú pero yo tengo que decir que si alguien está pensando que me muero si me deja o no me pone bolas está equivocado, porque pase lo que pase seré feliz y saldré adelante en la realización de mi proyecto de vida. Nadie es tan indispensable en mi vida como para que está no tenga sentido sin él.
“No sirves para nada”: No se le puede aceptar a nadie que lo trate a uno en estos términos. Es cierto que podemos fallar y equivocarnos pero jamás somos inservibles. Siempre tenemos mucho por hacer y lo podemos realizar.
“Estamos así por tu culpa”: las relaciones son de dos y somos los dos los responsables de lo que estamos viviendo, no permitas que nadie te haga cargar con sus propias culpas. Todos tenemos que aceptar que fallamos, pero no podemos creer que somos los causantes de todas las desgracias de la relación.
“Eso hay que hacerlo bien, mejor lo hago yo”: ¡Ja! ¡Qué tal! Que hiper-autoestima la de la persona que te dice eso, pero que desconocimiento de todas las cualidades que hay en tu corazón. Esa que dice eso no te conoce verdaderamente.
“No sé por qué estoy contigo”: Bueno, lo seguro es que tienen que haber muchas razones. No me vas a hacer creer que es porque no tengo nada que ofrecerte. Si la idea es hacerme sentir poca cosa tendrás que saber que confío en mí y en mis cualidades.
“Yo me merezco algo mejor que tú”: Sal a buscarlo. Y lamento decirte que no lo vas a encontrar porque soy único e irrepetible. Que nadie te haga creer que te está haciendo el favor de amarte y de estar contigo.
“Cuando será el día que hagas las cosas como yo”. Nunca. Porque soy auténtico, tengo mis propias maneras de ser, de entender y de hacer.
Ten pendiente estas expresiones quien las dice está tratando de hacerte creer que sin él o ella no puedes vivir y eso no es cierto: tú estás creado para ser feliz, eres dueño de ti mismo y estás llamado a ser protagonista de tu propia vida.
<script async src="https://pagead2.googlesyndication.com/pagead/js/adsbygoogle.js?client=ca-pub-3396681697262065"
crossorigin="anonymous"></script>
