Hidronefrosis y pionefrosis
Con el término de hidronefrosis se denomina una afección crónica renal que consiste en la acumulación de orina en la pelvis renal dilatada, debido a la obstrucción del uréter o de las vías urinarias inferiores. Cuando la orina acumulada se infecta y se torna purulenta, se dice que es una pionefrosis.
Las causas determinantes del padecimiento de hidronefrosis pueden ser congénitas o adquiridas.
a) Congénita: Consisten en malformaciones del riñón; de la pelvis renal (riñón en herradura, desdoblado, ectópico – si no ocupa su localización fisiológica correcta -, etc.); del uréter (por estrechez de este conducto, presencia de trombos, etc.), y más raramente, de la uretra, provocando estrecheces que impiden la normal emisión de orina al exterior.
b) Adquiridas: Ocasionadas por descenso o caída del riñón, por la presencia de cálculos en el mismo, tumores o inflamaciones, etc.; también pueden tener su origen en los uréteres, debido a estados patológicos que estrechan estos conductos (por la existencia de tumores en los órganos vecinos, como pueden ser los de útero, de ovarios…); asimismo, la hipertrofia o cáncer de próstata (glándula propia del sexo masculino situada por debajo de la vejiga urinaria) pueden producir obstáculos que impiden la expulsión de la orina y favorezcan la acumulación de esta en la pelvis renal.
La hidronefrosis puede ser también intermitente o incompleta, en cuyo caso se produce una mayor acumulación de líquido en el riñón e, incluso puede provocar la dilatación del mismo, consecuencia de la gran cantidad de líquido acumulado.
Si la hidronefrosis es crónica y solo afecta a un riñón, suele ser asintomática. Pero generalmente, cuando afecta a ambos riñones se produce un engrosamiento de estos que se puede notar al palpar la región lumbar. Los dolores que se presentan son de tipo sordo y gravitativo (sensación de pesadez), aunque en las formas intermitentes suelen ser violentos, parecidos a los provocados por el cólico renal; también se presentan náuseas, vómitos y diversos trastornos digestivos.
Si la hidronefrosis es bilateral y se agrava progresivamente, el paciente puede morir al cabo de pocos años por intoxicación urémica a causa de la intoxicación general producida por los desechos orgánicos que no pueden ser normalmente eliminados en la orina.
El diagnostico se basa en la palpación de un riñón engrandecido que, a veces se manifiesta de una forma intermitente, y en la existencia de crisis dolorosas que van seguidos de una abundante descarga urinaria. Cabe sospechar una hidronefrosis en todos los casos de obstrucción uretral y de tumores en la próstata.
Hay que tener muy en cuenta no confundir esta dolencia con los quistes ováricos en las hembras, con tumores renales o bien con una úlcera gastroduodenal, ya que los síntomas presentados por todas estas enfermedades son bastante similares.
Es de gran importancia tomar baños vitales, así como los de tronco con fricción, los de vapor sobre el vientre y las piernas y los chorros de agua fría sobre la rodilla, la cadera y los riñones. Las plantas medicinales más indicadas contra la retención de orina, por su gran poder diurético, son la consuelda mayor, las flores de ortiga blanca, el lúpulo, el llantén, la gayuba y las flores de brezo. Se tomará una cucharada sopera de la planta por taza. La dosis diaria es de dos o tres tazas.
Si después de aplicar el tratamiento no se consigue la expulsión del líquido urinario, será posible
acudir a la utilización de sondas para evacuar la orina.
