ARNICA MONTANA:
Las virtudes medicinales de esta planta se deben principalmente a su alto contenido en flavonoides, lactonas sesquiterpénicas, ácido cafeico y ácido cloro génico, que le otorgan sus propiedades curativas.
El árnica montana se caracteriza por ser analgésica, rubefaciente, antiinflamatoria, analgésica, antibacteriana, astringente, fungicida, cicatrizante, antitumoral, colerético.
Esta planta calma el dolor y evita infecciones. Se utiliza desde la antigüedad para aliviar dolores producidos por golpes, contusiones, esguinces, caídas, rozaduras, torceduras, inflamaciones… y también para tratar problemas de la piel.
Sus propiedades rubefacientes hacen aumentar el calor en las zonas doloridas evitando que salgan moratones o haciendo que éstos desaparezcan.