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lunes, 16 de febrero de 2026

Lipodistrofia

 

¿Alguna vez has visto unas piernas con esta forma y te has preguntado qué está pasando realmente?

Muchas personas piensan que se trata simplemente de “sobrepeso” o falta de ejercicio, pero en algunos casos puede corresponder a una condición médica llamada lipodistrofia.

La lipodistrofia es un trastorno del tejido adiposo en el que la grasa del cuerpo se distribuye de manera anormal. Puede manifestarse como:

- Acumulación excesiva y desproporcionada de grasa en ciertas zonas.

- Pérdida de grasa en otras áreas del cuerpo.

- Cambios en la textura de la piel.

- Alteraciones metabólicas asociadas.

Existen diferentes tipos:

• Lipodistrofia generalizada: pérdida casi total de grasa corporal.

• Lipodistrofia parcial: afecta solo algunas regiones.

• Lipodistrofia adquirida o genética: según su origen.

En algunos casos, esta alteración no es solo estética. Puede asociarse con:

- Resistencia a la insulina

- Diabetes

- Alteraciones en colesterol y triglicéridos

- Problemas hepáticos

Es importante diferenciarla de otras condiciones como el lipedema o la obesidad común, ya que el abordaje médico es diferente.

Cuando una persona presenta desproporción marcada en la distribución de grasa, dolor, cambios metabólicos o antecedentes familiares similares, es fundamental realizar una valoración médica completa.

No todo cambio en la forma corporal es simplemente cuestión de dieta o ejercicio. A veces el cuerpo está manifestando algo más profundo que necesita atención especializada.

Recordatorio esencial: La información presentada tiene carácter académico y educativo. No constituye consulta médica, ni debe ser utilizada para autotratarse. Si tienes molestias o preocupaciones, consulta a tu médico de confianza.

Resistencia a la insulina

Resistencia a la insulina

La resistencia a la insulina

ocurre cuando las células del músculo, grasa e hígado no responden adecuadamente a esta hormona, dificultando la absorción de glucosa sanguínea. Esto fuerza al páncreas a producir más insulina, derivando frecuentemente en obesidad abdominal, diabetes o diabetes tipo 2 si no se controla con cambios en el estilo de vida, ejercicio y dieta.

Puntos clave:

Causas principales: Sobrepeso (especialmente grasa abdominal), sedentarismo, genética y mala alimentación (alto consumo de azúcares y harinas refinadas).

Síntomas comunes: Suele ser asintomática al principio. Puede causar fatiga, aumento de hambre, dificultad para concentrarse, acantosis nigricans (manchas oscuras en cuello/axilas) y aumento de peso.

Diagnóstico: Se realiza mediante análisis de sangre, como la medición de insulina en ayunas, el índice HOMA y la hemoglobina glucosilada.

Tratamiento y reversión:

Dieta: Reducir carbohidratos refinados, azúcares y aumentar la fibra, incluyendo vegetales, frutas y proteínas magras.

Ejercicio: La actividad física regular aumenta la sensibilidad a la insulina y ayuda a perder peso.

Hábitos: Mejorar el sueño y controlar el estrés.

Riesgos: Si no se gestiona, puede progresar a diabetes tipo 2 y enfermedades metabólicas/cardiovasculares.

Es una condición tratable y, en muchos casos, reversible mediante cambios estructurales en el estilo de vida.


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