La diálisis es un tratamiento
médico para limpiar la sangre y eliminar el exceso de líquido y productos de
desecho cuando los riñones no pueden realizar su función. Este proceso es vital
en casos de insuficiencia renal, o enfermedad renal terminal, ya que previene
la acumulación de sustancias tóxicas en el cuerpo y ayuda a mantener el
equilibrio de líquidos y sales.
¿Por qué es necesaria la diálisis?
Los riñones filtran la sangre para
eliminar los desechos y el exceso de líquido a través de la orina. Cuando los
riñones no funcionan correctamente, estos desechos y líquidos se acumulan en la
sangre, lo que puede causar problemas graves de salud, como: Alteraciones en la
actividad cerebral, Inflamación del corazón, Exceso de ácidos en la sangre,
Insuficiencia cardíaca y acumulación de líquido en los pulmones,
Concentraciones peligrosas de potasio y calcio.
Tipos de diálisis
Existen principalmente dos tipos
de diálisis:
Hemodiálisis:
Se utiliza una máquina que actúa como un riñón artificial para filtrar
la sangre fuera del cuerpo a través de una membrana semipermeable.
Diálisis peritoneal:
Se introduce un líquido especial
en la cavidad abdominal que extrae los desechos de la sangre a través del
revestimiento abdominal y luego se retira.
¿Cómo funciona?
La diálisis funciona mediante el
principio de ósmosis. En la hemodiálisis, una máquina bombea la sangre a través
de un "riñón artificial" con una membrana artificial, y el exceso de
líquido y los desechos pasan de la sangre al líquido de diálisis (baño). En la
diálisis peritoneal, el líquido de diálisis se introduce en el abdomen,
permaneciendo allí durante un tiempo para recoger las impurezas de la sangre y
luego se drena.
¿Quién decide el tratamiento?
Usted y su médico decidirán el
tipo de diálisis que mejor se adapte a sus necesidades, ya sea en un hospital,
un centro de diálisis o incluso en casa.
Después de la diálisis, un
paciente puede sentirse cansado, débil y con síntomas como mareos, náuseas o
calambres musculares, debido a cambios en la presión arterial y la extracción
de líquidos y toxinas. Sin embargo, con el tiempo, es posible que sienta una
mejora en los síntomas asociados a la acumulación de toxinas y exceso de
líquidos. Es importante descansar después del tratamiento, y el equipo médico
puede ayudar a controlar o prevenir estos efectos.
Síntomas comunes después de la
diálisis:
Fatiga y debilidad: Es muy común sentirse cansado y débil después de la
sesión.
Mareos y náuseas: Estos síntomas
pueden aparecer debido a la disminución de la presión arterial durante la
diálisis.
Calambres musculares: Pueden
ocurrir debido a los cambios en la eliminación de líquidos y electrolitos.
Picazón en la piel: Algunas
personas experimentan picazón, que puede empeorar durante o después del
tratamiento.
Problemas para dormir: Dificultad
para dormir puede ser un síntoma, a veces relacionado con las piernas
inquietas.
Cambios en la presión arterial:
Una baja presión arterial es un efecto secundario frecuente.
¿Por qué suceden estos síntomas?
Eliminación de líquidos:
La extracción de líquidos puede causar una disminución en la presión
arterial, lo que lleva a mareos, náuseas y debilidad.
Extracción de toxinas:
La diálisis elimina las toxinas
que se acumulan en la sangre debido a la insuficiencia renal, y la eliminación
de estas puede aliviar síntomas como la picazón, explica MedlinePlus (.gov) y
Mayo Clinic.
Cambios en la composición
sanguínea:
La alteración de electrolitos como
el potasio puede provocar calambres musculares.
¿Qué puede hacer el paciente?
Descansar: Es recomendable descansar y relajarse después de la diálisis.
Informar al equipo médico:
Comunicar los síntomas al equipo de diálisis es crucial para que puedan ajustar
el tratamiento o ofrecer estrategias para mejorar el bienestar, indica MedlinePlus
(.gov) y Mayo Clinic.