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jueves, 23 de enero de 2025

Antoxmol

Antoxmol® L.H.A.

Comprimidos

Composición: Adonis vernalis D6. Apocynum cannabinum D16. Barium carbonicum D10. Barium chloratum D10. Cactus D4. Calcium fluoratum D10. Cimicifuga racemosa D10. Convallaria majalis D6. Crataegus D4. Gelsemium sempervirens D30. Graphites D12. Natrium phosphoricum D10. Strychnos nux vomica D8. Strophanthus gratus D6. Iodum D4. Magnesium chloratum D4. Cysteinum D4. Manganum chloratum D4. Panax ginseng D3. Cobaltum metallicum D8. Cuprum metallicum D6. Aurum metallicum D8. Zincum gluconicum D6. Selenium metallicum D8. Nicotinamidum D6. a.a.

Indicaciones: Por su contenido y composición se recomienda como quelante oral. Participa en la disolución de moléculas de colesterol, neutralizando radicales libres, ayuda a mantener el sistema inmune e incrementa la producción de anticuerpos.

Dosificación:

2 comprimidos 3 veces al día después de las comidas, se deben consumir mínimo 4 frascos.

Presentación:

Frasco por 100 unidades por 600 mg.

Observaciones clínicas:

Adonis vernalis: Enfermedades cardíacas, particularmente en casos de reumatismo, arritmias y taquicardia.

Apocynum cannabium: Hidropesía de origen cardíaco o renal, con trastornos gástricos e insuficiencia urinaria.

Barium carbonicum (Baryta carbónica): Trastornos circulatorios, disminución de la memoria, arteriosclerosis, hipoacusia, mareos, hipertensión.

Barium chloratum (Baryta muriática): Hipertensión arterial y degeneración vascular, arterioesclerosis.

Cactus: Afecciones del corazón: angina de pecho, hipertrofia del cora-

zón, endocarditis, hemorragias en general.

Calcium fluoratum (Calcárea fluórica): Alteraciones de los tejidos óseos y elásticos.

Cimicifuga racemosa: Sensación como si la cabeza estuviera rodeada de una nube pesada y espesa, que hace parecer todo confuso y oscuro.

Convallaria majalis: Acción marcada sobre el corazón, produce disminución de la frecuencia del pulso y aumenta la secreción de orina.

Crataegus: Es un medicamento cardiaco por excelencia, es un gran tónico cardiaco, disnea por el menor esfuerzo, sensación de presión dolorosa en la región sub-clavicular izquierda, afecciones valvulares, arteriosclerosis.

Gelsemium sempervirens: Taquicardia con dolores que irradian a la espalda.

Graphites: Tendencia a la obesidad con constipación habitual.

Natrum phosphoricum: Trastornos digestivos, caracterizados por acidez excesiva y secreciones ácidas.

Strychnos nux vomica: Constipación con deseos urgentes e ineficaces de evacuar, somnoliento después de las comidas, duerme mal por la noche.

Strophantus gratus: Deficiencia circulatoria, con debilidad e insuficiencia cardiaca.

Iodum: Aumento de peso, bocio (hipotiroidismo), irritabilidad, pies y manos fríos, exposición a material radioactivo, nerviosismo, alteraciones cutáneas.

Magnesium chloratum (magnesia muriática): estado ácido con trastornos hepáticos agravada por tomar leche.

Cysteinum: Desintoxica la membrana celular.

Manganum chloratum: Catalizador del ciclo de Krebs, activa la dopamina y norepinefrina.

Panax ginseng: Estimula las funciones orgánicas, agente revitalizante.

Cobaltum metallicum: Participa en el metabolismo de grasa y carbohidratos.

Cuprum metallicum: Activa el sistema inmunológico, corteza suprarenal, formación de glóbulos rojos, previene enfermedades cardiovasculares.

Aurum metallicum: Temperamento sanguíneo congestivo, endocarditis, angina de pecho, hipertensión, agravación nocturna de sus dolores.

Zincum gluconicum: Esencial para el crecimiento normal, la función reproductora, sistema endocrino y el metabolismo de la glucosa.

Selenium metallicum: Agotamiento físico y mental con adelgazamiento después de una enfermedad grave.

Nicotinamidum: Favorece la función enzimática.

Más información en los whatssaps 3215213518 / 3022408388 Colombia.





Allicep

 

Allicep® L.H.A.

Gotas, comprimidos, ampollas

Composición: Allium cepa D6. Acidum formicicum D8. Arsenicum iodatum D6. Arsenicum album D10. Arum triphyllum D6. Euphrasia officinalis D6. Pix liquida D6. Sanguinaria canadensis D6. Sabadilla D6. Sulphur D8. Kalium chloratum D10. Eupatorium perfoliatum D6. Teucriummarum D6. a.a.

Indicaciones: Rinitis alérgica (fiebre de heno), pólipo nasal, traqueítis, coriza, gripe, sinusitis.

Dosificación:

Gotas: 15 gotas 3 veces al día. En casos agudos 10 gotas cada 15

minutos hasta obtener alivio.

Comprimidos: 2 comprimidos 3 veces al día, en casos agudos 1 comprimido cada 15 minutos hasta obtener alivio.

Ampollas: 1 a 2 ampollas al día o según criterio médico.

Presentación:

Gotas: Frasco por 30 mL.

Comprimidos: Frasco por 60 unidades de 300 mg.

Ampollas: Caja por 10 unidades de 2 mL.

Observaciones clínicas:

Allium cepa: Estornudos frecuentes, escurrimiento nasal abundante y escoriante, lagrimeo abundante no irritante.

Acidum formicicum: Pruritos a nivel de los orificios del cuerpo, principalmente en fosas nasales.

Arsenicum album: Ardor en los ojos con lagrimeo ácido, quemante y escoriante.

Arum triphyllum: Coriza abundante, inflamación interior de la nariz, pólipo nasal.

Arsenicum iodatum: Todas las secreciones son irritantes, ardorosas y escoriantes, flujo nasal espeso, amarillento. Fiebre de heno.

Euphrasia officinalis: Lagrimeo irritante, coriza abundante no irritante conjuntivitis, blefaritis.

Kalium chloratum: Inflamación y obstrucción de la trompa de Eustaquio, nariz y faringe llenas de mucosidades, coriza aguda y crónica.

Pix líquida: Acción sobre las mucosas respiratorias, tos que empeora por la noche, con expectoración abundante.

Sabadilla: Estornudos acompañados de lagrimeo y coriza acuosa

abundante, sensible al frío, no soporta el olor de las flores.

Sanguinaria canadensis: Tos seca con cosquilleo en la laringe, coriza abundante, tendencia a los resfriados.

Sulphur: Puede encontrar su indicación en toda clase de enfermedades crónicas, especialmente en enfermedades de piel y mucosas.

Eupatorium perfoliatum: Gripe, fiebre intermitente, sinusitis, estado gripal.

Teucrium marum: Pólipos nasales con lagrimeos y estornudos, coriza crónica.

Más información en los whatssaps: 3215213518 / 3022408388
Colombia.



Silicolosis

 Silicolosis

Es una enfermedad pulmonar causada por inhalar polvo de sílice.
El sílice es un cristal común que se presenta naturalmente. Se encuentra en la mayoría de los lechos rocosos y forma polvo durante el trabajo con minería, la explotación de canteras, la construcción de túneles y al trabajar con ciertos minerales metálicos. El sílice es un componente principal de la arena, por lo que las personas que trabajan con vidrio y chorreado de arena también están expuestas a este elemento.
Se presentan tres tipos de silicosis:
Silicosis crónica, la cual resulta de la exposición prolongada (más de 20 años) a bajas cantidades de polvo de sílice. Este polvo causa inflamación en los pulmones y ganglios linfáticos del tórax. Esta enfermedad puede hacer que las personas tengan dificultad para respirar y es la forma más común de silicosis.
Silicosis acelerada, la cual se presenta después de la exposición a cantidades mayores de sílice en un período más corto (5 a 15 años). La inflamación de los pulmones y los síntomas ocurren más rápidamente que en la silicosis simple.
Silicosis aguda, la cual resulta de la exposición a cantidades muy grandes de sílice durante corto tiempo. Los pulmones se inflaman bastante y se pueden llenar de líquido, lo que causa una dificultad respiratoria grave y una baja de los niveles de oxígeno en la sangre.
Las personas que se desempeñan en trabajos en donde están expuestos al polvo de sílice están en riesgo. Estos trabajos incluyen:
Fabricación de abrasivos
Fabricación de vidrio
Minería
Trabajo en canteras
Construcción de carreteras y edificios
Chorreado de arena
Corte de piedra
La exposición intensa al sílice puede causar esta enfermedad en un año, pero, por lo general, toma al menos 10 o 15 años de exposición antes de que se presenten los síntomas. La silicosis se ha vuelto menos común desde que la Administración de Seguridad y Salud Ocupacional (Occupational Safety and Health Administration, OSHA) estableció regulaciones que exigen el uso de equipo protector que limita la cantidad de polvo de sílice que los trabajadores inhalan.
Los síntomas incluyen:
Tos
Dificultad respiratoria
Pérdida de peso
Su proveedor de atención médica elaborará la historia clínica. Le hará preguntas acerca de los trabajos (pasados y presentes), los pasatiempos y otras actividades que puedan haberlo expuesto a la sílice. El proveedor también hará un examen físico.
Los exámenes para confirmar el diagnóstico y descartar otras enfermedades similares incluyen:
Radiografías de tórax
Tomografía computarizada del tórax
Pruebas de la función pulmonar
Pruebas para tuberculosis (TB)
Exámenes de sangre para enfermedades del tejido conectivo
No existe un tratamiento específico para la silicosis, pero es importante dejar de estar en contacto con la fuente de exposición al sílice para evitar el empeoramiento de la enfermedad. El tratamiento complementario comprende antitusígenos, broncodilatadores y oxígeno, si es necesario. Se prescriben antibióticos para las infecciones respiratorias en la medida de lo necesario.
El tratamiento también comprende limitar la exposición a sustancias irritantes y dejar de fumar.
Las personas con silicosis presentan un riesgo alto de contraer TB, ya que se cree que la sílice interfiere con la respuesta inmunitaria del cuerpo a la bacteria que produce la TB. Se deben practicar pruebas cutáneas regularmente para verificar la exposición a TB. Aquellas personas que se realicen una prueba cutánea y obtengan un resultado positivo deben recibir tratamiento con medicamentos antituberculosos. Cualquier cambio en el aspecto de una radiografía de tórax puede ser un signo de tuberculosis.
Las personas con silicosis grave pueden necesitar un trasplante de pulmón.
La silicosis puede provocar los siguientes problemas de salud:
Enfermedad del tejido conectivo, como artritis reumatoidea, esclerodermia (también llamada esclerosis sistémica progresiva) y lupus eritematoso sistémico
Cáncer pulmonar
Fibrosis masiva y progresiva
Insuficiencia respiratoria
Tuberculosis
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Quiste pulmonar

 Quiste pulmonar

Es una cavidad o bolsa de tejido cerrada que puede estar llena de aire, líquido, pus u otro material.

Los quistes se pueden formar dentro de cualquier tejido del cuerpo. La mayoría de los quistes que se encuentran en los pulmones están llenos de aire. Los quistes que se forman en el sistema linfático o los riñones están llenos de líquido. Ciertos parásitos, como algunos tipos de nematodos y cestodos pueden formar quistes en los músculos, el hígado, el cerebro, los pulmones y los ojos.
Los quistes son comunes en la piel. Se pueden desarrollar cuando el acné provoca que una glándula sebácea se bloquee o pueden formarse alrededor de algo que está pegado en la piel. Estos quistes no son cáncer (son benignos), pero pueden causar dolor y cambios en la apariencia. A veces pueden infectarse y necesitan tratamiento a causa del dolor y la hinchazón.
Los quistes se pueden drenar o extirpar con cirugía, según su tipo y localización.
En algunas ocasiones, un quiste puede parecer cáncer de piel y puede ser necesario extraerlo para examinarlo.
Un hoyuelo pilonidal es un tipo de quiste cutáneo.

¿Qué es la pleuresía?

 ¿Qué es la pleuresía?

La pleuresía es una afección médica que afecta el revestimiento de los pulmones y el pecho. El revestimiento puede inflamarse o irritarse. Esto sucede cuando se acumula un exceso de líquido en la «cavidad pleural». En general, hay una pequeña cantidad de líquido en el espacio, lo cual es normal.
Síntomas de la pleuresía
El síntoma principal de la pleuresía es el dolor de pecho, que puede ser agudo y repentino. Es doloroso toser o respirar profundamente. El dolor de pecho continuo es común, al igual que la dificultad para respirar. Podría desarrollar fiebre u otros dolores; otros síntomas dependen de la causa de la pleuresía.
¿Qué causa la pleuresía?
La pleuresía a menudo es causada por una infección. La infección puede ser viral (gripe), pero podría ser bacteriana (neumonía o tuberculosis). Otras causas incluyen:
Enfermedad relacionada con el asbesto (por exposición en el hogar o el trabajo)
Ciertos cánceres (pulmón, linfoma y mesotelioma)
Trauma torácico
Un coágulo de sangre que viaja al pulmón
Artritis reumatoide
Lupus (un trastorno autoinmune)
¿Cómo se diagnostica la pleuresía?
Comuníquese con su médico si tiene síntomas de pleuresía. El médico le hará un examen físico y le preguntará sobre su historial médico. Además, le auscultará los pulmones con un estetoscopio. De esta forma puede escuchar cómo roza el revestimiento. Según estos resultados, su médico puede solicitar varias pruebas. Estas incluyen:
Análisis de sangre. Puede aparecer una infección en la sangre. Esta prueba también puede detectar trastornos autoinmunes, que incluyen incluye artritis reumatoide o lupus. La pleuresía podría ser un síntoma de ambas afecciones.
Radiografía. Su médico puede realizar una radiografía para obtener una imagen del pecho. Esto mostrará si hay algo en el espacio entre el revestimiento y el pecho; puede haber aire o gas en ese espacio. Esta condición se llama neumotórax. Una enfermedad pulmonar o una lesión pulmonar pueden causar esta afección.
Ecografía. Su médico puede usar ondas sonoras para obtener una imagen del pecho que permite detectar un derrame pleural. Puede contraer esto cuando se acumula líquido en la cavidad pleural.
Tomografía computarizada (TC). Este procedimiento busca otras causas de pleuresía. Una TC de tórax puede encontrar un coágulo de sangre en el pulmón. Esta afección se llama embolia pulmonar. También podría encontrar un hemotórax, que ocurre cuando la sangre ingresa a la cavidad pleural. Puede ser causada por una lesión en el pecho, una cirugía de pecho o un cáncer de pulmón.
Electrocardiograma (ECG o EKG). Esta prueba ayudará a su médico a descartar problemas o defectos cardíacos.
Eliminación de fluidos. Este es un procedimiento que puede realizarse en el consultorio de su médico, la sala de emergencias o un centro quirúrgico. El médico aplicará un medicamento anestésico en la piel alrededor de los músculos del pecho, y luego insertará una pequeña aguja en el área para recolectar líquido. Esa muestra se enviará a un laboratorio.
¿Se puede prevenir o evitar la pleuresía?
El tratamiento de una infección bacteriana (temprano) puede prevenir la pleuresía. Es más difícil tratar una infección viral. Encontrar y tratar otras causas de pleuresía puede ayudar.
Tratamiento de la pleuresía
El tratamiento de la pleuresía depende de la causa subyacente. Su médico puede recetarle un antibiótico para tratar una infección bacteriana. Es posible que le recete un medicamento antiviral si tiene una infección viral. Para la mayoría de las infecciones virales, la infección tendrá que seguir su curso. Si su pleuresía es causada por otro motivo, su médico tratará ese motivo determinado. Puede aliviar los síntomas con medicamentos de venta libre. Acetaminofén (una marca: Tylenol) o ibuprofeno (dos marcas: Advil, Motrin) pueden reducir el dolor y la inflamación. El jarabe para la tos puede controlar la tos excesiva. Sin embargo, no deje de toser. Esto puede provocar neumonía. El reposo (acostado sobre el lado doloroso) puede ayudar. En casos raros, puede ser necesaria una cirugía para eliminar la acumulación de líquido.
Vivir con pleuresía
La incomodidad es el factor principal respecto de vivir con pleuresía. Sentirá dolor continuo hasta que la infección desaparezca o se trate otra causa. Intente relajarse y tomarse las cosas con calma mientras tiene pleuresía. No realice ninguna actividad que le genere una respiración rápida o una tos excesiva.
Preguntas para hacerle a su médico
¿Cómo puedo saber si se trata de pleuresía o de un resfriado común?
¿Cuándo debo ver a mi médico?
¿Quién tiene más probabilidades de tener pleuresía?
Si la obtuve una vez, ¿es más probable que vuelva a tenerla?

Pleuritis (Pleuresía)

 Pleuritis (Pleuresía)

Es una inflamación del revestimiento de los pulmones y el tórax (la pleura) que ocasiona dolor torácico al tomar una respiración o toser.
La pleuresía puede desarrollarse cuando usted presenta inflamación pulmonar debido a infecciones, tales como una infección viral, neumonía o tuberculosis.
También puede ocurrir con:
Ciertos cánceres
Traumatismo torácico
Coágulo de sangre (émbolo pulmonar)
Artritis reumatoidea
Lupus
El síntoma principal de la pleuresía es el dolor en el tórax. Este dolor a menudo ocurre cuando usted inhala o exhala profundamente o cuando tose. Algunas personas sienten el dolor en el hombro.
La respiración profunda, la tos y el movimiento del pecho hacen que el dolor empeore.
La pleuresía puede hacer que se acumule líquido dentro del tórax. Como resultado, se pueden presentar los siguientes síntomas:
Tos
Dificultad para respirar
Respiración rápida
Dolor con las respiraciones profundas
Cuando se presenta pleuresía, el revestimiento pulmonar (pleura) que normalmente es liso se torna áspero. Se presenta fricción con cada respiración. Esto provoca un sonido bronco, chirriante denominado roce. El proveedor de atención médica puede escuchar este sonido con el estetoscopio.
El proveedor puede ordenar los siguientes exámenes:
CSC
Radiografía del tórax
Tomografía computarizada del tórax
Ultrasonido del tórax
Extracción del líquido pleural con una aguja (toracocentesis) para su análisis
El tratamiento depende de la causa de la pleuresía. Las infecciones bacterianas se tratan con antibióticos. Se puede necesitar cirugía para drenar el líquido infectado de los pulmones. Las infecciones virales normalmente siguen su curso sin medicamentos.
Las afecciones que se pueden presentar a raíz de la pleuresía incluyen:
Dificultad para respirar
Acumulación de líquido entre la pared torácica y el pulmón
Complicaciones de la enfermedad original

Neumonía

La neumonía fúngica es más común en personas con problemas de salud crónicos o sistemas inmunitarios debilitados. Algunos de los tipos incluyen:

Neumonía por Pneumocystis
Coccidioidomicosis (causa fiebre del valle)
Histoplasmosis
Cryptococcus
Cualquier persona puede tener neumonía, pero ciertos factores pueden aumentar su riesgo:
Su edad: El riesgo es mayor para los niños menores de 2 años y los adultos mayores de 65 años
Exposición a ciertos químicos, contaminantes o humos tóxicos
Estilo de vida: Como fumar, consumo excesivo de alcohol y desnutrición
Estar en un hospital, especialmente si está en la UCI. Estar sedado y / o conectado a un ventilador aumenta aún más el riesgo
Tener una enfermedad pulmonar
Tener un sistema inmunitario debilitado
Tener problemas para toser o tragar, por un derrame cerebral u otra afección
Haberse enfermado recientemente con un resfriado o gripe
Los síntomas de la neumonía pueden variar de leves a graves e incluyen:
Fiebre
Escalofríos
Tos, generalmente con flema (sustancia viscosa que proviene del fondo de los pulmones)
Dificultad para respirar
Dolor en el pecho cuando respira o tose
Náuseas y / o vómitos
Diarrea
Los síntomas pueden variar para diferentes grupos. Los recién nacidos y los bebés pueden no mostrar ningún signo de infección. Otros pueden vomitar y tener fiebre y tos. Pueden parecer enfermos, sin energía o estar inquietos.
Los adultos mayores y las personas con enfermedades graves o sistemas inmunitarios débiles pueden tener síntomas menores y más leves. Incluso pueden tener una temperatura inferior a la normal. En ocasiones, los adultos mayores que tienen neumonía tienen cambios repentinos de su estado mental (conciencia).
A veces, la neumonía puede causar complicaciones graves, como:
Bacteriemia: Ocurre cuando las bacterias entran al torrente sanguíneo. Es grave y puede provocar un shock séptico
Abscesos pulmonares: Acumulaciones de pus en las cavidades de los pulmones
Trastornos pleurales: Afecciones que afectan la pleura, el tejido que cubre el exterior de los pulmones y recubre el interior de la cavidad torácica
Insuficiencia renal
Insuficiencia respiratoria
En ocasiones, la neumonía puede ser difícil de diagnosticar porque puede causar algunos de los mismos síntomas que un resfriado o gripe. Puede llevarle tiempo darse cuenta de que tiene una afección más grave.
Para hacer un diagnóstico, su profesional de la salud puede utilizar:
Su historia clínica, incluyendo preguntas sobre sus síntomas
Un examen físico, que incluye escuchar sus pulmones con un estetoscopio
Varias pruebas, incluyendo:
Radiografía de tórax
Exámenes de sangre como un conteo sanguíneo completo para ver si su sistema inmunitario está combatiendo activamente una infección
Un hemocultivo para determinar si tiene una infección bacteriana que se ha diseminado al torrente sanguíneo
Si está en el hospital, tiene síntomas graves, es adulto mayor o tiene otros problemas de salud, también es posible que le hagan más pruebas, como:
Prueba de esputo: Busca bacterias en una muestra de su esputo (saliva) o flema (sustancia viscosa del fondo de sus pulmones)
Tomografía computarizada del tórax para ver la cantidad de pulmones afectados. También puede mostrar si tiene complicaciones como abscesos pulmonares o derrames pleurales
Cultivo de líquido pleural: Busca bacterias en una muestra de líquido que se tomó del espacio pleural
Oximetría de pulso o prueba de nivel de oxígeno en la sangre: Busca verificar cuánto oxígeno hay en su sangre
Broncoscopia: Procedimiento que se utiliza para observar el interior de las vías respiratorias de los pulmones

Suero terapia, suero cardiovascular