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jueves, 23 de enero de 2025

Pleuritis (Pleuresía)

 Pleuritis (Pleuresía)

Es una inflamación del revestimiento de los pulmones y el tórax (la pleura) que ocasiona dolor torácico al tomar una respiración o toser.
La pleuresía puede desarrollarse cuando usted presenta inflamación pulmonar debido a infecciones, tales como una infección viral, neumonía o tuberculosis.
También puede ocurrir con:
Ciertos cánceres
Traumatismo torácico
Coágulo de sangre (émbolo pulmonar)
Artritis reumatoidea
Lupus
El síntoma principal de la pleuresía es el dolor en el tórax. Este dolor a menudo ocurre cuando usted inhala o exhala profundamente o cuando tose. Algunas personas sienten el dolor en el hombro.
La respiración profunda, la tos y el movimiento del pecho hacen que el dolor empeore.
La pleuresía puede hacer que se acumule líquido dentro del tórax. Como resultado, se pueden presentar los siguientes síntomas:
Tos
Dificultad para respirar
Respiración rápida
Dolor con las respiraciones profundas
Cuando se presenta pleuresía, el revestimiento pulmonar (pleura) que normalmente es liso se torna áspero. Se presenta fricción con cada respiración. Esto provoca un sonido bronco, chirriante denominado roce. El proveedor de atención médica puede escuchar este sonido con el estetoscopio.
El proveedor puede ordenar los siguientes exámenes:
CSC
Radiografía del tórax
Tomografía computarizada del tórax
Ultrasonido del tórax
Extracción del líquido pleural con una aguja (toracocentesis) para su análisis
El tratamiento depende de la causa de la pleuresía. Las infecciones bacterianas se tratan con antibióticos. Se puede necesitar cirugía para drenar el líquido infectado de los pulmones. Las infecciones virales normalmente siguen su curso sin medicamentos.
Las afecciones que se pueden presentar a raíz de la pleuresía incluyen:
Dificultad para respirar
Acumulación de líquido entre la pared torácica y el pulmón
Complicaciones de la enfermedad original

Neumonía

La neumonía fúngica es más común en personas con problemas de salud crónicos o sistemas inmunitarios debilitados. Algunos de los tipos incluyen:

Neumonía por Pneumocystis
Coccidioidomicosis (causa fiebre del valle)
Histoplasmosis
Cryptococcus
Cualquier persona puede tener neumonía, pero ciertos factores pueden aumentar su riesgo:
Su edad: El riesgo es mayor para los niños menores de 2 años y los adultos mayores de 65 años
Exposición a ciertos químicos, contaminantes o humos tóxicos
Estilo de vida: Como fumar, consumo excesivo de alcohol y desnutrición
Estar en un hospital, especialmente si está en la UCI. Estar sedado y / o conectado a un ventilador aumenta aún más el riesgo
Tener una enfermedad pulmonar
Tener un sistema inmunitario debilitado
Tener problemas para toser o tragar, por un derrame cerebral u otra afección
Haberse enfermado recientemente con un resfriado o gripe
Los síntomas de la neumonía pueden variar de leves a graves e incluyen:
Fiebre
Escalofríos
Tos, generalmente con flema (sustancia viscosa que proviene del fondo de los pulmones)
Dificultad para respirar
Dolor en el pecho cuando respira o tose
Náuseas y / o vómitos
Diarrea
Los síntomas pueden variar para diferentes grupos. Los recién nacidos y los bebés pueden no mostrar ningún signo de infección. Otros pueden vomitar y tener fiebre y tos. Pueden parecer enfermos, sin energía o estar inquietos.
Los adultos mayores y las personas con enfermedades graves o sistemas inmunitarios débiles pueden tener síntomas menores y más leves. Incluso pueden tener una temperatura inferior a la normal. En ocasiones, los adultos mayores que tienen neumonía tienen cambios repentinos de su estado mental (conciencia).
A veces, la neumonía puede causar complicaciones graves, como:
Bacteriemia: Ocurre cuando las bacterias entran al torrente sanguíneo. Es grave y puede provocar un shock séptico
Abscesos pulmonares: Acumulaciones de pus en las cavidades de los pulmones
Trastornos pleurales: Afecciones que afectan la pleura, el tejido que cubre el exterior de los pulmones y recubre el interior de la cavidad torácica
Insuficiencia renal
Insuficiencia respiratoria
En ocasiones, la neumonía puede ser difícil de diagnosticar porque puede causar algunos de los mismos síntomas que un resfriado o gripe. Puede llevarle tiempo darse cuenta de que tiene una afección más grave.
Para hacer un diagnóstico, su profesional de la salud puede utilizar:
Su historia clínica, incluyendo preguntas sobre sus síntomas
Un examen físico, que incluye escuchar sus pulmones con un estetoscopio
Varias pruebas, incluyendo:
Radiografía de tórax
Exámenes de sangre como un conteo sanguíneo completo para ver si su sistema inmunitario está combatiendo activamente una infección
Un hemocultivo para determinar si tiene una infección bacteriana que se ha diseminado al torrente sanguíneo
Si está en el hospital, tiene síntomas graves, es adulto mayor o tiene otros problemas de salud, también es posible que le hagan más pruebas, como:
Prueba de esputo: Busca bacterias en una muestra de su esputo (saliva) o flema (sustancia viscosa del fondo de sus pulmones)
Tomografía computarizada del tórax para ver la cantidad de pulmones afectados. También puede mostrar si tiene complicaciones como abscesos pulmonares o derrames pleurales
Cultivo de líquido pleural: Busca bacterias en una muestra de líquido que se tomó del espacio pleural
Oximetría de pulso o prueba de nivel de oxígeno en la sangre: Busca verificar cuánto oxígeno hay en su sangre
Broncoscopia: Procedimiento que se utiliza para observar el interior de las vías respiratorias de los pulmones

Neumonía - Bronconeumonía - Pulmonía

 Neumonía - Bronconeumonía - Pulmonía

La neumonía es una infección en uno o ambos pulmones. Causa que los alvéolos pulmonares se llenen de líquido o pus. Puede variar de leve a grave, según el tipo de germen que causa la infección, su edad y su estado general de salud.
Las bacterias son la causa más común. La neumonía bacteriana puede ocurrir por sí sola. También puede desarrollarse después de haber tenido ciertas infecciones virales, como resfríos o gripe. Varios tipos diferentes de bacterias pueden causar neumonía, incluyendo:
Streotococcus pneumoniae
Legionella pneumophila: Esta neumonía a menudo se llama enfermedad del legionario
Mycoplasma pneumoniae
Chlamydia pneumoniae
Haemophilus influenzae
Los virus que infectan las vías respiratorias pueden causar neumonía. A menudo, la neumonía viral es leve y desaparece por sí sola en pocas semanas. Pero en ocasiones es lo suficientemente grave como para necesitar tratamiento en un hospital. Si tiene neumonía viral, corre el riesgo de contraer también neumonía bacteriana. Los diferentes virus que pueden causar neumonía incluyen:
Virus respiratorio sincitial
Algunos virus del resfrío común y la gripe
SARS-CoV-2, el virus que causa COVID-19

Resfriado común (Catarro agudo)

 Resfriado común (Catarro agudo)

El resfriado común en la mayoría de los casos causa rinorrea o secreción nasal, congestión nasal y estornudo. Asimismo, es posible que se presente dolor de garganta, tos, dolor de cabeza u otros síntomas.
Se denomina resfriado común por una buena razón. Hay más de mil millones de resfriados en los Estados Unidos al año. Probablemente usted y sus hijos tendrán más resfriados que cualquier otro tipo de enfermedad.
Los resfriados son la razón más común por la cual los niños faltan a la escuela y los padres a su trabajo. Los padres usualmente contraen resfriados de sus hijos.
Los niños pueden contraer muchos resfriados cada año. Por lo regular los adquieren de otros niños. Un resfriado se puede propagar rápidamente en escuelas o guarderías.
Los resfriados pueden ocurrir en cualquier momento del año, pero son más comunes en invierno o en temporadas de lluvias.
Un virus del resfriado se propaga a través de diminutas gotitas aéreas que se liberan cuando una persona enferma estornuda, tose o se suena la nariz.
Usted puede contraer un resfriado si:
Una persona con un resfriado estornuda, tose o se suena la nariz cerca de usted
Usted se toca la nariz, los ojos o la boca después de haber tocado algo contaminado por el virus, como un juguete o el pestillo de una puerta
Las personas son más contagiosas durante los primeros 2 a 3 días del resfriado. Un resfriado en la mayoría de los casos no es contagioso después de la primera semana.
Los síntomas del resfriado por lo regular comienzan aproximadamente de 2 a 3 días después de que usted entró en contacto con el virus, aunque podrían demorar hasta una semana. Los síntomas afectan principalmente la nariz.
Los síntomas más frecuentes del resfriado son:
Congestión nasal
Rinorrea
Carraspera
Estornudo
Los adultos y los niños mayores con resfriados generalmente tienen una fiebre baja o no tienen fiebre. Los niños pequeños a menudo tienen fiebre de alrededor 100°F a 102°F (37.7°C a 38.8°C).
Según cuál sea el virus que causó el resfriado, usted también podrá tener:
Tos
Disminución del apetito
Dolor de cabeza
Dolores musculares
Goteo retronasal
Dolor de garganta
La mayoría de los resfriados desaparece en unos pocos días. Algunas medidas que usted puede tomar para cuidarse con un resfriado incluyen:
Descansar mucho y beber líquidos en abundancia.
Los medicamentos para los resfriados y la tos de venta libre pueden ayudar a aliviar los síntomas en adultos y niños mayores. No hacen desaparecer el resfriado con más rapidez, pero pueden ayudarle a sentirse mejor. Estos medicamentos de venta libre no se recomiendan para niños menores de 4 años de edad.
Los antibióticos no deben utilizarse para tratar un resfriado común.
Se han probado muchos tratamientos alternativos para los resfriados, como la vitamina C, los suplementos de zinc y la equinácea. Hable con su proveedor de atención médica antes de probar con cualquier tipo de hierbas o suplementos.
El líquido a raíz de la rinorrea se pondrá más espeso. Puede tornarse de color amarillo o verde al cabo de unos días. Esto es normal y no es una razón para usar antibióticos.
La mayoría de los síntomas del resfriado desaparece al cabo de una semana en la mayor parte de los casos. Si todavía se siente enfermo después de 7 días, visite a su proveedor. Él puede examinarlo para descartar una infección sinusal, alergias u otro problema de salud.
Los resfriados son el desencadenante más común de sibilancias en niños con asma.
Un resfriado también puede llevar a: #Bronquitis#Infeccióndeloído#Neumonía#Sinusitis

Insuficiencia respiratoria

 Insuficiencia respiratoria

La insuficiencia respiratoria es una afección grave que dificulta respirar por uno mismo. La insuficiencia respiratoria se desarrolla cuando los pulmones no pueden llevar suficiente oxígeno a la sangre.
Inhalamos oxígeno del aire a nuestros pulmones y exhalamos dióxido de carbono, que es un gas desecho producido en las células del cuerpo. La respiración es esencial para la vida misma. El oxígeno debe pasar de los pulmones a la sangre para que los tejidos y órganos funcionen correctamente.
La acumulación de dióxido de carbono puede dañar los tejidos y órganos e impedir o retrasar el suministro de oxígeno al cuerpo. La insuficiencia respiratoria aguda ocurre rápidamente y sin mucha advertencia. A menudo es causado por una enfermedad o lesión que afecta la respiración, como neumonía, sobredosis de opioides, derrame cerebral (en inglés) o una lesión pulmonar o de la médula espinal.
La insuficiencia respiratoria también puede desarrollarse lentamente. Cuando lo hace, se llama insuficiencia respiratoria crónica. Los síntomas incluyen dificultad para respirar o sensación de que no puede obtener suficiente aire, cansancio extremo, incapacidad para hacer ejercicio como lo hacía antes y somnolencia.
Un médico puede sufrir insuficiencia respiratoria en función de los niveles de oxígeno y dióxido de carbono en la sangre, un examen físico para ver qué tan rápida y superficial es su respiración y cuánto le cuesta respirar, así como los resultados de las pruebas de función pulmonar .
Si le diagnostican una enfermedad pulmonar grave, como insuficiencia respiratoria, es posible que necesite oxígeno adicional a través de tubos en la nariz o apoyo con una máquina que le ayuda a respirar llamada respirador .
Los síntomas de la insuficiencia respiratoria dependen de su causa , los niveles de oxígeno y dióxido de carbono en la sangre y si la insuficiencia respiratoria se acelera de forma lenta o repentina. La insuficiencia respiratoria aguda puede ser una emergencia potencialmente mortal.
Los niveles bajos de oxígeno en la sangre pueden causar:
dificultad con actividades rutinarias como vestirse, ducharse y subir escaleras debida al cansancio extremo
dificultad para respirar o sensación de que no puede obtener suficiente aire (llamada falta de aire)
somnolencia
un color azulado en los dedos de las manos, los pies y los labios
Los niveles altos de óxido de carbono en la sangre pueden causar:
visión borrosa
Confusión
dolores de cabeza
respiración rápida
Puede tener síntomas de bajo nivel de oxígeno y alto nivel de dióxido de carbono al mismo tiempo. Algunas personas que tienen insuficiencia respiratoria se vuelven extremadamente somnolientas o pierden el conocimiento si su cerebro no recibe oxígeno o si los niveles de dióxido de carbono son muy altos.
Los síntomas de insuficiencia respiratoria en los recién nacidos incluyen respiración rápida, gruñidos, ensanchamiento de las fosas nasales con cada respiración, un tono azulado en la piel y los labios, y un tirón hacia adentro de los músculos entre las costillas al respirar.
La insuficiencia respiratoria puede dañar los pulmones y otros órganos, incluidos el cerebro y los riñones, por lo que es importante recibir el tratamiento rápidamente.

Infecciones virósicas de las vías aéreas

 Infecciones virósicas de las vías aéreas (Laringitis, faringitis, sinusitis, ronquera, tos, traqueítis)

Las infecciones virales suelen afectar las vías respiratorias superiores o inferiores. Aunque estas infecciones respiratorias pueden clasificarse en función del virus causante (p. ej., gripe), en general se distinguen clínicamente de acuerdo con el síndrome (p. ej., resfriado común, bronquiolitis, laringotraqueobronquitis [crup], neumonía). Cada microorganismo específico suele producir manifestaciones clínicas características (p. ej., el rinovirus causa típicamente resfriado común, el virus sincitial respiratorio [VSR] es el responsable del bronquiolitis), pero en realidad cada uno puede provocar muchos síndromes respiratorios de etiología viral.
La gravedad de la enfermedad respiratoria viral es muy variable y la enfermedad grave se detecta con mayor frecuencia en pacientes de edad avanzada y lactantes. La morbilidad puede deberse directamente a la infección viral o estar asociada con mecanismos indirectos generados por la exacerbación de trastornos cardiopulmonares subyacentes o por una sobreinfección bacteriana de los pulmones, los senos paranasales o el oído medio.
Normalmente, evaluación clínica y epidemiología local.
En ocasiones, pruebas de diagnóstico
Las infecciones respiratorias virales suelen diagnosticarse clínicamente sobre la base de los síntomas y la epidemiología local. Para la atención del paciente, el diagnóstico del síndrome suele ser suficiente; la identificación de un patógeno específico rara vez es necesaria.
En general, las pruebas de diagnóstico se deben reservar para las siguientes circunstancias:
Situaciones en las que conocer el patógeno específico afecta el manejo clínico.
Vigilancia epidemiológica (es decir, identificación y determinación de la causa de un brote)
La identificación de patógenos puede ser importante en los casos raros cuando se contempla la terapia antiviral específica. Actualmente, estos casos se limitan a gripe temprana o grave, COVID-19, neumonía grave por adenovirus, o Infección por RSV en pacientes con inmunocompromiso grave. La identificación del patógeno específico (en particular, el virus influenza o RSV en pacientes hospitalizados o que residen en una institución) también puede ser importante para identificar y contener posibles brotes.
Hay pruebas de diagnóstico rápidas basadas en el antígeno que se realizan en el punto de atención y a las que puede accederse con facilidad para diagnosticar gripe, RSV y SARS-CoV-2, pero estas tienen menor sensibilidad que las pruebas de laboratorio. Las pruebas para el centro de atención generalmente se reservan para los casos en que el diagnóstico clínico es incierto.
Se está considerando la terapia antiviral.
La identificación del patógeno viral evitaría la evaluación o el tratamiento adicional de una infección bacteriana.
La detección basada en la reacción en cadena de la polimerasa (RCP) para patógenos virales en un panel multiplex (o individualmente para el virus de la gripe y VRS y SARS-CoV-2) está disponible en muchos laboratorios clínicos. Estas pruebas son rápidas y más sensibles que las pruebas en el centro de atención y, cuando están disponibles, se prefieren para fines clínicos.
Soporte
A veces, antivirales
El tratamiento de las infecciones respiratorias virales suele ser de sostén.
Los antibióticos no son eficaces contra los virus patógenos y no se recomienda la profilaxis contra las infecciones bacterianas secundarias. Sólo deben administrarse antibióticos cuando se desarrolla una infección bacteriana. En los pacientes con enfermedad pulmonar crónica, pueden administrarse antibióticos con menos restricciones.
La aspirina no debe usarse en pacientes ≤ 18 años con sospecha de infección viral de las vías aéreas, porque el síndrome de Reye es un riesgo.
Algunos pacientes experimentan tos durante semanas después de la resolución de una infección de las vías respiratorias superiores, pero estos síntomas pueden disminuir si se administran broncodilatadores o corticoides por vía inhalatoria.
En ciertos casos, los antivirales pueden ser útiles:
El oseltamivir y el zanamivir son eficaces contra la gripe.
La ribavirina, un análogo de la guanosina que inhibe la replicación de numerosos virus RNA y DNA, puede indicarse en pacientes con inmunodeficiencia grave e infección respiratoria baja por VSR.
Palivizumab, un anticuerpo monoclonal para la proteína de fusión del VRS, se utiliza para prevenir la infección por VRS en ciertos lactantes de alto riesgo.
Puede considerarse la administración de nirmatrelvir con ritonavir, remdesivir, molnupiravir o anticuerpos monoclonales después del inicio de los síntomas de COVID-19 para prevenir la progresión a enfermedad grave en pacientes de alto riesgo, y remdesivir y anticuerpos monoclonales para COVID-19 grave.
El cultivo celular o las pruebas serológicas son más lentas que las de PCR, pero pueden ser útiles para la vigilancia epidemiológica

Gangrena pulmonar

 Gangrena pulmonar

El absceso pulmonar es una infección necrosante del pulmón caracterizada por una lesión cavitaria repleta de pus. Normalmente es causado por la aspiración de secreciones bucales en pacientes que tienen alteraciones de la conciencia. Los síntomas son tos persistente, fiebre, sudores y pérdida de peso. El diagnóstico se basa sobre todo en la radiografía de tórax. El tratamiento suele efectuarse con una combinación de beta-lactámicos/inhibidor de beta-lactamasas o un carbapenémico. Los abscesos pulmonares son causados mayormente por la aspiración de secreciones bucales en pacientes que tienen alteraciones de la conciencia; por lo tanto, las bacterias anaerobias se encuentran entre los patógenos frecuentes. 

Sospechar absceso pulmonar en pacientes propensos a la aspiración, que tienen síntomas constitucionales y pulmonares subagudos, y cuya radiografía de tórax muestra lesiones compatibles como cavidades. Tratar inicialmente con antibióticos; si los pacientes no responden dentro de 7 a 10 días, evaluarlos para patógenos inusuales o resistentes, lesiones obstructivas bronquiales y causas no infecciosas de cavitación pulmonar. Drenar empiemas y considerar la extirpación quirúrgica o drenaje de abscesos pulmonares que no respondan a la fármacoterapia y para la gangrena pulmonar.





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