FORMAS FARMACÉUTICAS DE MEDICAMENTOS
ANTIHOMOTÓXICOS
Los medicamentos antihomotóxicos se elaboran en varias presenta-
ciones homeopáticas: están las “clásicas” en formas farmacéuticas de
los medicamentos antihomotóxicos, las cuales son: comprimidos, go-
tas, jarabes, cremas, spray nasal, colirio, ampollas para la administra-
ción intravenosa, intramuscular, subcutánea e intradérmica (pápulas).
Los preparados en ampollas se aplican de forma diferente según el
cuadro clínico que se presente: aplicación en puntos de acupuntura
(aplicación homesinístríca; subcutánea intradérmica), intrafocal y pe-
rifocal, y también mediante inyecciones periarticulares, pericapsulares
e intraarticulares.
Principio de acción:
El gran número de medicamentos compuestos y medicamentos mul-
tipotenciales (MP).Cubren el amplio espectro de indicaciones antiho-
motóxicas, ya que los procesos reactivos propios del organismo se
basan en una selección del medicamento y una forma de aplicación
adaptadas cualitativa y cuantitativamente de forma individual. Gracias
a la acción específica de los medicamentos antihomotóxicos contra
las toxinas, las cuales se consiguen restablecer a nivel molecular la
capacidad reguladora de los sistemas enzimáticos bloqueados (esti-
mulación). La terapia antihomotóxica puede considerarse una homeo-
patía ampliada o complementada en muchos aspectos, debido a que
va más allá de la homeopatía clásica Hahnemann, la homotoxicología
concibe la enfermedad como proceso que tiene una finalidad defen-
siva frente a sustancias toxicas patógenas (homotoxinas). Dentro de
dicho proceso se distinguen las fases I y II (fases humorales). III y IV
(fases de la matriz), y por ultimo las fases V y VI (fases celulares).
Sistema de regulación basal:
Para mantener sus funciones vitales, todos los organismos necesitan
la energía aportada de forma continua por el metabolismo. Por ello, las
alteraciones del metabolismo energético siempre reducen el suminis-
tro energético controlado por la regulación endógena. El organismo es
un sistema de energía abierto, se debe ingresar la energía adecuada
(en forma de alimentos) y se debe eliminar la inadecuada. De esta
forma es posible mantener un orden inestable durante un tiempo pro-
longado (ciclo vital) además de un equilibrio termodinámico.
Como todas las reacciones del organismo no tienen lugar en un medio
acuoso a temperaturas relativamente bajas, es necesario acelerarlas,
es decir, se deben catalizar. La condición para una catálisis eficaz es
que los substratos se encuentren entre y dentro de la célula. Las cé-
lulas, solo pueden reaccionar a través de su material genético, en la
medida en que son informadas por el espacio extracelular. Por ello, la
estructura dinámica del espacio extracelular y su regular (regulación
basal), es decisiva para la eficacia de la catálisis extra o intracelular.
Todo esto depende de la estructura de la sustancia básica (matriz ex-
tracelular).
Esta matriz constituye un filtro molecular en todas las células o com-
plejos celulares, formado por sus componentes, como complejos
polímeros de glicoproteínas e hidratos de carbono (proteoglicanos,
glicosaminoglicanos PG/GAGs), proteínas estructurales (colágeno
elástico) y glicoproteinas de soporte (por ejemplo, vibró y tina).
Los PG/GAGs, tienen una carga eléctrica negativa, por ello tienen la
capacidad para ligar agua y realizar el intercambio de iones. Así garan-
tizan la isoionia, isoosmia e isotonia en la matriz.
FASES DE LA ENFERMEDAD
Fases humorales
En esta fase humoral no están alterados los síntomas intracelulares. El
sistema de defensa se allá intacto y puede eliminar las homotoxinas a
través de diferentes vías de excreción.
I fase excreción:
Esta caracterizada por las excreciones fisiológicas a través de los teji-
dos derivados de las 3 hojas blastodérmicas.
II fase inflamación:
Se distingue por secreciones más intensas de carácter patológico y
que pueden ir acompañadas con fiebre, dolores e inflamaciones, fa-
cilitando la eliminación de las toxinas del organismo. Pero inicia los
depósitos de homotoxinas primero en el retículo endoplasmatico.
Fases celulares:
En las fases celulares de una enfermedad, los síntomas de la célula
experimentan una destrucción progresiva. El sistema de defensa del
organismo ya no está en las condiciones de eliminar por sus propios
medios las toxinas de las células y de la matriz extracelular. Es típico de
estas fases, el llamado bloqueo o rigidez de la regulación.
IV fase impregnación:
En esta fase se hallan enfermedades caracterizadas, porque las pro-
pias toxinas pasan a formar parte fundamental del tejido conjuntivo y
de la matriz extracelular, alterando los componentes estructurales y
funcionales, la sintomatología progresivamente más grave típica de
esta fase revela una lección de las células orgánicas.
V fase degeneración:
En esta fase las homotoxinas consigue destruir las estructuras celula-
res que conducen a diferentes los daños y destrucción de células del
organismo.
VI fase desdiferenciación:
Las enfermedades de esta fase se caracterizan por la generación de
formas celulares indiferenciadas y no especializadas. Al final de esta
fase se originan enfermedades malignas.
Según el Dr. Reckeweg, durante la lucha defensiva que mantiene
