¿Estás lavando tu cabello o solo distribuyendo shampoo por todo?
Puede parecer un detalle menor, pero la forma en que lavas tu cabello determina en gran medida su salud, brillo y textura. El error más común es tratar el cuero cabelludo y las puntas como si fueran lo mismo. No lo son. Y cuando se invierten las funciones de los productos, aparecen resequedad, frizz, opacidad o esa sensación de “cabello pesado” que no se va.
La lógica que casi nadie explica
El shampoo está formulado para limpiar piel, no fibra. Su función es remover grasa, sudor, células descamadas y residuos que se acumulan en el cuero cabelludo.
El acondicionador está diseñado para tratar la fibra capilar, especialmente medios y puntas, que son las zonas más expuestas al daño por calor, tintes, sol y fricción.
Cuando el shampoo se usa donde no debe, reseca.
Cuando el acondicionador se aplica donde no se necesita, aplasta.
¿Cómo lavar el cabello de forma fisiológicamente correcta?1. Antes de la ducha
Si tu cabello se enreda con facilidad, desenrédalo suavemente en seco. Esto reduce quiebre y tirones innecesarios.
2. Acondicionador primero (sí, antes del shampoo)
- Aplícalo únicamente de medios a puntas.
- Evita la raíz: no la necesita y puede dejar sensación de peso.
- Déjalo actuar mientras realizas el resto de tu higiene y luego enjuaga.
3. Shampoo solo en el cuero cabelludo
- Coloca el producto directamente en la piel cabelluda.
- Masajea con las yemas de los dedos, con suavidad, sin rascar.
- No frotes el largo del cabello: el escurrimiento del agua es suficiente para limpiarlo sin deshidratarlo.
4. Temperatura del agua
- El agua muy caliente altera la cutícula y favorece la sequedad.
- Prefiere agua tibia y, si lo toleras, un enjuague final más fresco.
Errores frecuentes que sí afectan el resultado
- Shampoo aplicado diariamente en puntas → resequedad y frizz.
- Fricción excesiva al lavar → quiebre y enredos.
- Acondicionador en la raíz → apariencia grasa o apelmazada en algunas personas.
Resumen práctico
- Acondicionador: medios a puntas
- Shampoo: solo cuero cabelludo
- Masaje suave con yemas
- Agua tibia, no excesivamente caliente
Aplica este enfoque durante una semana y observa los cambios: mayor brillo, mejor manejabilidad y una textura más equilibrada suelen notarse rápidamente. A veces, el problema no es el producto… sino cómo lo estás usando.
