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viernes, 17 de octubre de 2025

Enfermedad parenquimatosa renal

 


La enfermedad parenquimatosa renal es un término que describe afecciones que dañan el tejido funcional (parénquima) de los riñones, afectando su capacidad para filtrar la sangre y eliminar los desechos. Las causas más comunes incluyen la diabetes y la hipertensión arterial, aunque otras causas incluyen la poliquistosis renal, infecciones (como la pielonefritis), y toxicidad por fármacos o metales pesados. El diagnóstico temprano y el control de las causas subyacentes son cruciales para prevenir el daño renal a largo plazo.

Causas comunes

Diabetes e hipertensión arterial: Son las causas más frecuentes de daño renal crónico.

Poliquistosis renal: Un trastorno genético donde se forman numerosos quistes en los riñones.

Infecciones: Como la pielonefritis, una infección del riñón y su pelvis.

Toxinas y medicamentos: Exposición a ciertas toxinas o el uso prolongado de algunos fármacos.

Enfermedades autoinmunes: Afecciones en las que el sistema inmunológico ataca los propios riñones.

Síntomas

En etapas tempranas: A menudo no hay síntomas, o pueden ser muy leves.

A medida que la enfermedad progresa: Los síntomas pueden incluir:

Cambios en la micción (cantidad, frecuencia, apariencia)

Fatiga

Hinchazón en las manos y los pies (edema)

Orina con sangre u oscura

Presión arterial alta

Diagnóstico

Los médicos usan una combinación de evaluación clínica, análisis de sangre y orina, e imágenes como la ecografía renal para evaluar el tamaño, la forma y la estructura del riñón.

La ecografía es particularmente útil para visualizar el tejido renal y descartar otras afecciones, como obstrucciones.

Tratamiento y manejo

El tratamiento se enfoca en abordar la causa subyacente.

Incluye el control estricto de factores de riesgo como la presión arterial y los niveles de glucosa en sangre.

Se recomiendan cambios en la dieta, un estilo de vida saludable y, en algunos casos, medicamentos para controlar los síntomas y ralentizar la progresión de la enfermedad.

En casos avanzados, la diálisis o un trasplante de riñón pueden ser necesarios.

jueves, 16 de octubre de 2025

Parásitos en la vagina

Los parásitos en la vagina suelen ser del tipo Trichomonas vaginalis, que causan la tricomoniasis, una infección de transmisión sexual (ITS) que puede provocar secreción vaginal con mal olor, picazón, ardor y dolor. Aunque muchas personas no presentan síntomas, si aparecen, generalmente se manifiestan entre 5 y 28 días después de la infección. El tratamiento consiste en tomar antibióticos orales, como el metronidazol o el tinidazol, y es crucial que todas las parejas sexuales también se traten al mismo tiempo para evitar reinfecciones.

Síntomas comunes

Secreción vaginal verdosa o amarillenta, a veces espumosa y con mal olor.

    Picazón, ardor e irritación en la vagina y la vulva.

    Molestia durante las relaciones sexuales.

    Dolor al orinar.

    Enrojecimiento e inflamación de los labios vaginales.

Diagnóstico y tratamiento

Diagnóstico:

    Un profesional de la salud puede diagnosticar la infección a través de una exploración física y el análisis de una muestra de secreción vaginal.

Tratamiento:

El tratamiento consiste en antibióticos orales recetados por un médico, como metronidazol o tinidazol.

Importancia de seguir el tratamiento:

Es fundamental completar todo el curso del medicamento, incluso si los síntomas desaparecen antes.

Tratamiento de parejas:

Todas las parejas sexuales deben recibir tratamiento al mismo tiempo, independientemente de si tienen síntomas o no, para evitar la reinfección.

Prevención

La forma más efectiva de reducir el riesgo de infección es usar preservativos correctamente en cada relación sexual.

Para las mujeres, la tricomoniasis es más común y se puede contraer de hombres o mujeres infectados.


 

jueves, 9 de octubre de 2025

Fibromialgia

 


La fibromialgia es un trastorno crónico que causa dolor generalizado en músculos, articulaciones y otros tejidos blandos, acompañado de fatiga, problemas para dormir y dificultades de concentración. Afecta el modo en que el cerebro y la médula espinal procesan las señales de dolor, amplificándolas. No tiene cura, pero el tratamiento se centra en aliviar los síntomas mediante una combinación de medicamentos, ejercicio, terapia y cambios en el estilo de vida.

Síntomas comunes

Dolor crónico y generalizado: Afecta a todo el cuerpo y puede variar en intensidad.

 Fatiga extrema: Cansancio que interfiere con las actividades diarias.

Problemas para dormir: Dificultad para conciliar o mantener el sueño.

Problemas cognitivos: Dificultad para concentrarse, memorizar o pensar con claridad.

Sensibilidad: Mayor sensibilidad a la luz, ruidos, olores y cambios de temperatura.

Otros síntomas: Pueden incluir rigidez muscular, dolores de cabeza, entumecimiento en brazos y piernas, y alteraciones del estado de ánimo como ansiedad y depresión.

Diagnóstico clínico:

No existe una prueba específica para la fibromialgia; los médicos la diagnostican basándose en los síntomas.

Descarte de otras enfermedades:

Se realizan pruebas de laboratorio, como análisis de sangre, para descartar otras condiciones.

Causas:

No se conocen del todo, pero se cree que puede estar relacionada con la herencia genética, un evento desencadenante (como una lesión o estrés psicológico) y un mal funcionamiento del sistema nervioso en el procesamiento del dolor.

Tratamiento

Medicamentos: Antidepresivos, anticonvulsivos y analgésicos que ayudan a controlar el dolor y mejorar el sueño.

Ejercicio físico: Actividades como caminar, nadar, yoga o taichí son muy efectivas para aliviar los síntomas.

Terapias psicológicas y conductuales: Como la terapia cognitivo-conductual, para ayudar a manejar el estrés.

Cambios en el estilo de vida: Incluyen dormir bien, manejar el estrés y tomarse las cosas con calma.

 

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miércoles, 8 de octubre de 2025

Helicobacter pylori

 

La infección por Helicobacter pylori se produce cuando esta bacteria infecta el estómago Helicobacter pylori. Por lo general, esto ocurre en la infancia. La infección por Helicobacter pylori es una causa frecuente de las úlceras estomacales (úlceras pépticas) y puede presentarse en más de la mitad de la población mundial.

La mayoría de las personas no se da cuenta de que tiene una infección por Helicobacter pylori porque nunca se enferma. Si tienes signos y síntomas de una úlcera péptica, el proveedor de atención médica probablemente te hará pruebas para detectar una infección por Helicobacter pylori. Una úlcera péptica es una llaga en el revestimiento del estómago (úlcera gástrica) o en la primera parte del intestino delgado (úlcera duodenal).

Las infecciones por Helicobacter pylori se tratan con antibióticos.

La mayoría de las personas con infección por Helicobacter pylori nunca presentarán signos ni síntomas. No se sabe con certeza por qué muchas personas no tienen síntomas, pero es posible que algunas personas nazcan con una mayor resistencia a los efectos nocivos de Helicobacter pylori.

Cuando se manifiestan los signos y síntomas de la infección por Helicobacter pylori, suelen estar relacionados con una gastritis o una úlcera péptica y comprenden los siguientes:

Dolor urente o ardor en el estómago (abdomen)

    Dolor estomacal más agudo que puede empeorar con el estómago vacío

    Náuseas

    Pérdida del apetito

    Eructos frecuentes

    Hinchazón

    Pérdida de peso involuntaria

Programa una cita médica con el proveedor de atención médica si tienes signos y síntomas que podrían ser de gastritis o úlcera péptica. Busca atención médica de inmediato si tienes lo siguiente:

 

    Dolor intenso o persistente en el estómago (dolor abdominal) que puede despertarte cuando duermes.

    Heces con sangre o de color negro alquitranado.

    Vómitos con sangre o de color negro, o vómito que se parece al sedimento del café.

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La infección por Helicobacter pylori se produce cuando Helicobacter pylori infecta el estómago. Por lo general, la bacteria Helicobacter pylori se trasmite de una persona a otra por contacto directo con la saliva, el vómito o las heces. La bacteria Helicobacter pylori también puede trasmitirse a través de alimentos o agua contaminados. Aún se desconoce exactamente de qué manera la bacteria Helicobacter pylori provoca gastritis o una úlcera péptica en algunas personas.

Las personas suelen infectarse con Helicobacter pylori durante la infancia. Los factores de riesgo para la infección por Helicobacter pylori están relacionados con las condiciones de vida en la infancia, tales como:

 Vivir en condiciones de hacinamiento. Vivir en una casa con muchas otras personas puede aumentar el riesgo de una infección por Helicobacter pylori.

    Vivir sin una fuente confiable de agua limpia. Tener un suministro confiable de agua limpia y potable contribuye a reducir el riesgo de Helicobacter pylori.

    Vivir en un país en vías de desarrollo. Vivir en países en vías de desarrollo aumenta el riesgo de infección por Helicobacter pylori. Esto puede ser porque el hacinamiento y las condiciones de vida insalubres pueden ser más comunes en países en vías de desarrollo.

    Vivir con una persona que tiene infección por Helicobacter pylori. Si alguien con quien vives tiene una infección por Helicobacter pylori, es más probable que tengas una infección por Helicobacter pylori.

Las complicaciones relacionadas con la infección por Helicobacter pylori incluyen las siguientes:

 

    Úlceras. El Helicobacter pylori puede dañar la mucosa protectora del estómago y del intestino delgado. Como consecuencia de esto, el ácido estomacal puede producir una llaga abierta (úlcera). Alrededor del 10 % de las personas con Helicobacter pylori desarrollará una úlcera.

    Inflamación de la mucosa del estómago. La infección por Helicobacter pylori puede afectar el estómago y causar irritación e hinchazón (gastritis).

    Cáncer de estómago. La infección por Helicobacter pylori es un factor de riesgo importante para ciertos tipos de cáncer de estómago.

Una úlcera péptica es una llaga en el revestimiento del estómago, el intestino delgado o el esófago. Una úlcera péptica en el estómago se denomina úlcera gástrica. Una úlcera duodenal es una úlcera péptica que se manifiesta en la primera parte del intestino delgado (duodeno). La úlcera de esófago se produce en la parte inferior del esófago.

En regiones del mundo donde la infección por Helicobacter pylori y sus complicaciones son comunes, los proveedores de atención médica a veces hacen análisis a personas sanas en busca de Helicobacter pylori. Existe una controversia entre los expertos sobre si es beneficioso hacer pruebas para detectar la infección por Helicobacter pylori cuando no se observan signos ni síntomas de infección.

Si te preocupa la posibilidad de tener una infección por Helicobacter pylori o crees que puedes tener un riesgo alto de tener cáncer de estómago, habla con el proveedor de atención médica. Juntos pueden decidir si hacerte pruebas para la detección de Helicobacter pylori puede ser beneficioso para ti.

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